
Los centros de datos modernos se han convertido en una parte esencial de la infraestructura digital, asegurando el funcionamiento ininterrumpido de internet, los servicios en la nube y la inteligencia artificial. Sin embargo, pocos se preguntan en qué condiciones operan estas gigantescas granjas de servidores. Un análisis reciente reveló que la inmensa mayoría de los centros de datos en el mundo funcionan en regiones donde el clima dista mucho de ser ideal para la tecnología. El problema es especialmente crítico en países con clima tropical y ecuatorial, donde la temperatura del aire supera de forma constante los valores recomendados.
En estas condiciones, los equipos se ven obligados a trabajar al límite de sus capacidades y los operadores de centros de datos deben destinar enormes recursos para la refrigeración. Esto no solo eleva los costes de las empresas, sino que también genera una carga adicional sobre los sistemas energéticos y el suministro de agua. Como resultado, incluso las tecnologías de enfriamiento más avanzadas no siempre logran enfrentar los desafíos crecientes.
Puntos críticos
Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Tailandia y Nigeria son solo algunos de los países donde los centros de datos tienen que enfrentar el calor extremo prácticamente todo el año. En Singapur, por ejemplo, la temperatura media diurna alcanza los 33 °C, superando ampliamente los 18–27 °C recomendados para los servidores. En este contexto, la refrigeración se convierte en uno de los principales gastos para las empresas TIC, y el consumo energético de los centros de datos aumenta cada año.
Una situación similar se observa en Malasia y Arabia Saudí, donde las condiciones climáticas también distan de ser óptimas. No obstante, la construcción de nuevos centros de datos continúa precisamente en estas regiones. Las razones no solo responden a intereses económicos, sino también a consideraciones políticas: muchos países prefieren ubicar infraestructuras críticas en su propio territorio, incluso si eso implica costes adicionales.
Recursos al límite
El aumento en el número de centros de datos en regiones cálidas ya ha tenido consecuencias notables para los sistemas de servicios públicos locales. En algunos países se han registrado cortes en el suministro eléctrico y los recursos hídricos se encuentran al borde de su capacidad. La refrigeración de los servidores requiere enormes volúmenes de agua, agravando la situación en regiones propensas a sequías y escasez de agua dulce.
Expertos señalan que, al diseñar nuevos centros de datos, a menudo se ignoran los riesgos climáticos a largo plazo. En la búsqueda de ubicaciones estratégicas y acceso a redes energéticas potentes, las empresas no siempre consideran cómo cambiará el clima en las próximas décadas. Esto puede llevar a que instalaciones ya construidas resulten ineficientes o incluso peligrosas para su operación.
Política y tecnología
La elección de la ubicación para construir un centro de datos depende de numerosos factores. Además del clima, se consideran la disponibilidad de agua, la estabilidad del suministro eléctrico, el desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones y la situación política. En los últimos años, la tensión geopolítica ha llevado a muchos países a rechazar el alojamiento de servidores en el extranjero, incluso si allí las condiciones climáticas son más favorables.
Como consecuencia, a pesar de los evidentes riesgos climáticos, siguen apareciendo nuevos centros de datos en regiones con temperaturas extremadamente altas. Esto plantea desafíos adicionales para el sector y podría causar serios problemas en el futuro si no se adoptan medidas para adaptar la infraestructura a las nuevas condiciones.
El futuro en riesgo
Con el desarrollo de la inteligencia artificial y el aumento del volumen de datos procesados, la demanda de nuevos centros de datos solo sigue creciendo. Sin embargo, si la tendencia de ubicar granjas de servidores en zonas climáticamente desfavorables continúa, el sector podría enfrentar interrupciones masivas y un aumento en los costos operativos.
La cuestión de hasta qué punto las empresas tecnológicas están dispuestas a considerar el cambio climático al planificar nuevos proyectos sigue abierta. Por ahora, la mayoría de los actores del sector prefiere centrarse en los beneficios inmediatos, sin pensar en las consecuencias a largo plazo para el medio ambiente y la economía.
Si no lo sabía, ASHRAE (American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers) es una organización internacional que desarrolla estándares para sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado. Las recomendaciones de ASHRAE sobre regímenes de temperatura se utilizan ampliamente en la industria de data centers en todo el mundo. Sus estándares se consideran de los más respetados y se aplican en el diseño y operación de salas de servidores.












