
La escena política en Aragón se ha encendido de repente: el presidente de la autonomía, Jorge Azcón, anunció elecciones anticipadas, explicando que esta decisión no obedece a la ubicación geográfica de la región entre Madrid y Barcelona, sino a su deseo de salir de la sombra del poder central y garantizar la estabilidad que, según él, Aragón lleva tiempo necesitando. Al arrancar la campaña electoral, Azcón lanzó una declaración contundente: su objetivo no es solo mantener el rumbo del desarrollo, sino también impulsar cambios que, afirma, son imposibles bajo el actual Gobierno de España.
Desde el primer minuto de su intervención, Azcón no ocultó sus emociones y arremetió contra el Ministerio de Transportes y personalmente contra Pedro Sánchez. Su especial indignación la provocaron los recientes incidentes ferroviarios, incluida la tragedia en la línea AVE de Adamuz, donde, según el presidente, la negligencia e improvisación de las autoridades costaron vidas humanas. Al recordar a los 46 fallecidos, Azcón no disimuló su ira y acusó a Madrid de inacción e incompetencia.
En su discurso, también dirigió reproches a Óscar Puente y lanzó acusaciones contra el partido Vox, al que responsabilizó de bloquear los presupuestos y de rehuir sus responsabilidades. Azcón dejó claro: si el compromiso es imposible, está dispuesto a acudir a las urnas y gestionar la región en solitario, con tal de no depender de quienes, según él, frenan el desarrollo de Aragón.
Conflicto financiero
El tema de la financiación de las autonomías también quedó en el centro de la polémica. Azcón criticó duramente la postura de Pilar Alegría (PSOE), a quien acusó de defender los intereses del ‘sanchismo’ en perjuicio de Aragón. Según él, el nuevo acuerdo financiero alcanzado entre Sánchez y Junqueras es injusto y sitúa a la región en desventaja debido a la baja densidad de población y los elevados costes de infraestructura.
El presidente de Aragón no ocultó su decepción: «Madrid nos ha vuelto a olvidar y a nadie le importan nuestros problemas». Destacó que la lucha por una distribución justa de los fondos es una cuestión de supervivencia para la región, donde cada kilómetro de carretera y cada escuela cuesta más que en las zonas más pobladas.
Azcón prometió que no permitirá imponer a Aragón condiciones que, a su juicio, solo benefician a Cataluña y Madrid. Afirmó que está dispuesto a negociar, pero no piensa ceder cuando se trata del futuro de los habitantes de la región.
Poder y responsabilidad
Las relaciones con Vox siguen siendo tensas. Azcón duda abiertamente de que el partido esté preparado para una labor real en el gobierno y no descarta formar un gabinete únicamente con miembros de su partido si fuera necesario. Sin embargo, no cierra la puerta al diálogo si eso beneficia a Aragón.
Entre las prioridades destaca la atracción de inversiones. Azcón recordó el ambicioso proyecto de construcción de una gigafactoría, que, según sus palabras, podría aportar miles de millones de euros y miles de nuevos puestos de trabajo a la región. A la vez, acusó al gobierno central de demorar las licitaciones para el suministro de energía y de lentitud en el desarrollo de infraestructuras.
El presidente tampoco pasó por alto las cuestiones sociales. En sanidad, señaló que la principal carencia es la falta de personal médico. Para solucionar este problema prometió aumentar el número de plazas en las facultades de medicina y ofrecer incentivos económicos adicionales a los médicos. En educación, Azcón defendió el desarrollo de todas las modalidades educativas —desde escuelas públicas hasta privadas—, aunque admitió que aún existen numerosos desafíos.
Vivienda y futuro
En materia de vivienda, Azcón apostó por la construcción: prometió poner en marcha mil nuevas viviendas públicas cada año y criticó duramente la ley de regulación de precios aprobada en Madrid. En su opinión, solo la promoción de nuevas construcciones puede resolver el problema, y no las restricciones administrativas.
Al concluir su intervención, el presidente de Aragón subrayó su intención de formar un equipo sólido y atraer nuevos perfiles profesionales para gestionar los departamentos clave. Sus ambiciones van más allá de mantenerse en el poder; quiere convertir la región en un referente para toda España. Según Azcón, en Aragón comienza una nueva etapa y lo que está en juego es más alto que nunca.












