
El fuerte aumento de casos de sarampión en España en 2024 ha encendido las alarmas en el sistema sanitario del país. Por primera vez en muchos años, el virus vuelve a ser considerado endémico, lo que afecta directamente a la seguridad de la población y exige una respuesta inmediata por parte de las autoridades. Para los españoles, esto no es solo una cifra en las estadísticas: se trata de una amenaza real tanto para niños como para adultos, especialmente mientras Europa enfrenta problemas similares.
Las autoridades españolas han anunciado una revisión y endurecimiento de la estrategia nacional para combatir el sarampión. La decisión fue motivada por una notificación oficial del comité europeo de verificación de la eliminación del sarampión y la rubéola, que confirmó que el virus vuelve a circular dentro del país. Pese a que España mantiene una alta tasa de vacunación, los expertos no descartan la posibilidad de una transmisión sostenida de la infección. Esta medida no afecta al estatus frente a la rubéola, que sigue siendo favorable.
Aumento de la incidencia
Las cifras de 2024 han resultado impactantes: en España se han confirmado 227 casos de sarampión frente a los 11 del año anterior. En 2025, la cifra ascendió a 397. En el conjunto de la Unión Europea y el EEE se han registrado más de 35.000 casos, casi diez veces más que el año previo. Los brotes no solo afectan a España, sino también a países como Francia, Alemania, Italia, así como Armenia, Austria, Azerbaiyán, Uzbekistán y Reino Unido.
Preocupan especialmente los 30 brotes registrados en 12 comunidades autónomas de España. La mayoría fueron localizados y controlados con rapidez, pero uno relacionado con población infantil con bajo nivel de vacunación se prolongó durante tres meses y afectó a 52 personas. Aproximadamente un tercio de todos los casos no tiene una fuente de contagio identificada, lo que complica el control de la situación.
Causas y consecuencias
Los expertos asocian el aumento de casos con la disminución de la cobertura vacunal, consecuencia de la pandemia de COVID-19 y el auge de las posturas antivacunas en los países desarrollados. Aunque en España la tasa de vacunación sigue siendo alta —el 97,3% ha recibido la primera dosis y el 93,8% la segunda—, esto no ha sido suficiente para una protección total. Se necesita una cobertura de al menos el 95% con ambas dosis para lograr la inmunidad colectiva.
El repunte de sarampión en España coincide con tendencias similares en toda Europa. El sistema sanitario se ha visto bajo presión: la ausencia de tratamientos antivirales específicos convierte la vacunación en la única forma eficaz de protección. En 2024, de los 227 afectados, 160 no estaban vacunados y 7 sólo habían recibido una dosis.
Medidas adoptadas
El Ministerio de Sanidad de España actualiza de forma urgente el plan estratégico para eliminar el sarampión y la rubéola. Entre las prioridades figuran reforzar el control de la vacunación, ampliar la cobertura entre los grupos vulnerables y mejorar el sistema de vigilancia epidemiológica. Las autoridades insisten en la necesidad de revisar el estado de vacunación en cada visita a los centros de salud y recomiendan realizar campañas informativas sobre los riesgos de contagio y la importancia de la prevención.
Se presta especial atención a las regiones con baja tasa de vacunación y a los colectivos donde se han detectado brotes. Los médicos recuerdan que la vacunación sigue siendo la única forma fiable de prevenir complicaciones graves y frenar la propagación del virus. En un contexto internacional que dificulta la erradicación total del sarampión, España se ve obligada a adaptar sus medidas y actuar de manera proactiva.
Desafíos para el sistema
La situación actual ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad incluso de los sistemas sanitarios desarrollados ante las amenazas infecciosas. Los brotes de sarampión han recordado que los avances de años anteriores pueden perderse rápidamente si disminuye la vigilancia colectiva. En España se debaten nuevas medidas para trabajar con los padres que rechazan vacunar a sus hijos, así como enfoques innovadores para informar a la población.
En los próximos meses se prevé un endurecimiento del control sobre el cumplimiento del calendario nacional de vacunación y la ampliación de los programas para detectar y erradicar focos de infección. Médicos y epidemiólogos advierten: retrasar la acción puede provocar nuevos brotes y aumentar la presión sobre los hospitales. La cuestión de recuperar el estatus de país libre de sarampión sigue sin resolverse.












