
En el mundo de la medicina, la terapia génica vuelve a captar la atención: un equipo internacional de científicos de siete países ha presentado nuevos datos sobre el uso de la tecnología CRISPR-Cas9 para tratar formas graves de anemia falciforme y beta-talasemia en niños menores de 12 años. Los resultados de la tercera fase de los ensayos clínicos, anunciados en la reunión anual de la Sociedad Americana de Hematología (ASH 2025), han generado un intenso debate entre los especialistas. Según los investigadores, la eficacia de la terapia en los primeros pacientes alcanzó el 100% y la tolerancia al procedimiento fue sorprendentemente alta.
La anemia falciforme y la beta-talasemia son enfermedades hereditarias que alteran la síntesis de hemoglobina normal, provocando anemia crónica, cambios en la forma de los glóbulos rojos y numerosas complicaciones. El nuevo fármaco exagamglogen autotemcel (exa-cel, CTX001), desarrollado mediante edición genómica, ya cuenta con aprobación para pacientes mayores de 12 años. Ahora, los científicos han decidido evaluar su eficacia en un grupo de menor edad.
El método consiste en extraer células madre hematopoyéticas del propio paciente, desactivar en el laboratorio el gen BCL11A—que impide la producción de hemoglobina fetal—y luego reintroducir esas células. A partir de ese momento, el organismo comienza a producir glóbulos rojos con hemoglobina fetal normal (F), lo que compensa el defecto de la hemoglobina adulta.
Detalles de los ensayos
En el marco de dos estudios abiertos de fase tres con una duración de dos años, denominados CLIMB SCD-151 y CLIMB THAL-141, los científicos observaron a niños de entre 2 y 11 años. El primer grupo incluyó pacientes con anemia falciforme que sufrían al menos dos crisis vasooclusivas graves al año. El segundo grupo reunió a menores con beta-talasemia que requerían transfusiones de sangre regulares.
Hasta abril de 2025, diez niños con anemia (edad media de 8,3 años) y trece niños con talasemia (edad media de 7,4 años) recibieron una única infusión de exa-cel tras mieloablación con busulfán. Se realizó un seguimiento de entre 2 y 24 meses. Cabe destacar que participaron tanto niños como niñas, lo que permitió evaluar la eficacia del tratamiento independientemente del sexo.
En el grupo con anemia, ningún niño presentó nuevas crisis vasooclusivas después del procedimiento y, en dos pacientes con seguimiento superior a un año, no se requirió hospitalización por este motivo. En el grupo con talasemia, nueve de los trece niños dejaron por completo las transfusiones de sangre, y cinco de ellos, con seguimiento mayor a 12 meses, no las necesitaron durante ese período. El nivel medio de hemoglobina en todos los participantes se mantuvo estable por encima de 118 gramos por litro.
Seguridad y complicaciones
Todos los niños que recibieron el tratamiento mostraron una expresión estable de los genes editados en la médula ósea y la sangre. El perfil de seguridad se correspondió con los riesgos estándar asociados a la mieloablación y al trasplante de células madre autólogas. Sin embargo, no se evitaron las complicaciones: un paciente con talasemia desarrolló una grave enfermedad venooclusiva hepática que derivó en fallo multiorgánico y fallecimiento. El resto de los niños superaron el procedimiento sin consecuencias graves.
Los investigadores destacan que tales complicaciones son extremadamente raras y están relacionadas principalmente con las particularidades de la preparación para la terapia, y no con la propia tecnología de edición genética. No obstante, este caso ha sido objeto de debate específico en la comunidad profesional.
Perspectivas a largo plazo
Los resultados intermedios de los ensayos permiten afirmar que la eficacia y seguridad de la terapia con CRISPR en niños menores de 12 años es comparable con los resultados obtenidos previamente en adolescentes y adultos. Una única intervención puede garantizar la ausencia prolongada de síntomas e incluso la curación completa. Las conclusiones finales se conocerán al término de todas las fases de seguimiento, y los participantes formarán parte de una cohorte especial para un monitoreo a largo plazo de hasta 15 años.
Paralelamente, en el mundo continúan los ensayos de otras terapias CRISPR orientadas al tratamiento del angioedema hereditario, la degeneración de la retina, formas graves de dislipidemia y la amiloidosis. Los científicos no descartan que, en los próximos años, el abanico de enfermedades susceptibles de corrección genética se amplíe considerablemente.
Mirando hacia el futuro
Anteriormente se señaló que, en pacientes mayores de 12 años, la terapia con exa-cel no solo mejora los indicadores clínicos, sino que también eleva de manera significativa la calidad de vida. Los padres de los niños que participan en los nuevos ensayos destacan mejoras positivas en el bienestar y la actividad de sus hijos. Los médicos, por su parte, subrayan que estos logros han sido posibles gracias a la cooperación internacional y al intercambio de experiencias entre los principales centros médicos.
En España, el tema de la terapia génica despierta un interés especial, considerando el creciente número de pacientes con enfermedades hematológicas hereditarias. Se espera que, una vez concluidos los ensayos y disponibles los datos definitivos, exa-cel pueda ser aprobado para su uso también en grupos de menor edad en las clínicas españolas.
Cabe destacar que exagamglogene autotemcel (exa-cel, CTX001) es el primer medicamento en el mundo basado en la tecnología CRISPR que ha recibido aprobación oficial para el tratamiento de formas graves de anemia de células falciformes y beta-talasemia. El desarrollo está a cargo de compañías farmacéuticas internacionales en colaboración con institutos de investigación. En España, el interés por este tipo de innovaciones se mantiene alto, y las principales clínicas del país ya se preparan para incorporar estos nuevos métodos terapéuticos a la práctica clínica.











