
La atención sobre la situación educativa en Andalucía está hoy más alta que nunca: la región muestra por primera vez en muchos años cifras capaces de cambiar el mapa educativo de España. Para miles de familias y jóvenes, estos cambios suponen no solo nuevas oportunidades, sino también retos inesperados. Por primera vez desde que existen registros, el nivel de abandono escolar temprano ha caído por debajo del 15%, y la proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan ha alcanzado su mínimo desde 2018.
Esta evolución no ha pasado desapercibida: los debates en ámbitos profesionales y redes sociales no cesan. Algunos lo ven como un avance largamente esperado; otros, como motivo para nuevas preguntas. ¿Por qué precisamente ahora Andalucía ha logrado reducir la brecha con el resto de España y qué cambios reales se esconden tras las cifras?
Cifras récord
Desde 2019, la región ha conseguido reducir el abandono escolar temprano en 7,1 puntos porcentuales de golpe. Por primera vez, este índice cae por debajo del 15%, un mínimo histórico para Andalucía. Comparando con la situación de hace cinco años, la diferencia es aún más clara: entonces la brecha con la media nacional era de 4,3 puntos, ahora es solo de 1,7. Por tercer año consecutivo, la región mantiene los niveles más bajos de abandono escolar desde que existen registros.
Paralelamente, la proporción de los llamados “nini”—jóvenes de entre 15 y 24 años que ni estudian ni trabajan— descendió al 14,55%. Son 4,49 puntos menos que en 2018 y casi 10 puntos menos que hace una década. Para muchas familias, esto no es solo una cifra, sino una oportunidad real de un futuro diferente para sus hijos.
Graduados y titulaciones
Igualmente destacable es la situación de los graduados. Por primera vez, Andalucía superó la media nacional tanto en el número de titulados en Educación Secundaria Obligatoria (ESO) como en Bachillerato. En 2024, el 88,9% de los alumnos que finalizó cuarto de ESO obtuvo el título—una cifra superior al promedio nacional (88,5%). En seis años, esta tasa ha subido 5 puntos.
Entre los graduados de Bachillerato la tendencia es aún más notable: el 90,5% de los que terminaron segundo curso obtuvo el título, también por encima de la media nacional (89,8%). El crecimiento en seis años ha sido de 10,8 puntos. Estas cifras demuestran que la región no solo está alcanzando, sino empezando a superar a otras autonomías en las principales métricas educativas.
Formación profesional
En el ámbito de la formación profesional, Andalucía también se ha colocado a la cabeza. Junto con País Vasco, la región ocupa el primer puesto en número de titulados en programas de grado superior de FP (FP de grado superior) —el 83% a nivel nacional. Además, desde hace tres años, la proporción de titulados de FP básica en Andalucía supera la media española.
Estos cambios no solo reflejan los logros del sistema educativo, sino que también impactan en el mercado laboral. La disminución del número de «ninis» y el aumento de graduados pueden transformar la estructura del empleo en la región, algo especialmente relevante ante los desafíos económicos de los últimos años.
Escepticismo y expectativas
A pesar de los datos récord, no todos los expertos comparten el optimismo. Algunos analistas señalan que el rápido crecimiento de los indicadores podría deberse a cambios en los métodos de cálculo o a medidas de apoyo temporales. En las redes sociales se debate la sostenibilidad de estos avances y si podrían derivar en nuevos problemas a futuro.
Sin embargo, para Andalucía, los resultados actuales no son solo cifras, sino un motivo real para debatir el futuro de la región. La cuestión de si se logrará mantener la tendencia positiva y qué cambios aguardan al sistema educativo sigue abierta. Pero ya es evidente: Andalucía ha dejado de ser vista como la rezagada en la carrera educativa de España.












