
La historia de la Dama de Beachy Head ha intrigado durante mucho tiempo a investigadores británicos y europeos. Los restos de la mujer, hallados en el sur de Inglaterra, se consideraron durante décadas como prueba de la presencia de personas de origen africano en la Britania romana. Sin embargo, nuevos datos obtenidos a través de un amplio análisis genético han cambiado por completo esta visión. Ahora, los científicos están seguros de que esta mujer estaba más relacionada con los actuales habitantes de las Islas Británicas de lo que se pensaba anteriormente.
A principios de la década de 2010, un grupo de especialistas británicos puso en marcha un proyecto para estudiar restos humanos hallados en Eastbourne (Eastbourne, East Sussex). Entre cientos de esqueletos, recibieron especial atención los huesos encontrados en el famoso cabo de Beachy Head. Durante mucho tiempo se creyó que su propietaria podía tener raíces africanas, y la inusual forma de su cráneo solo alimentó el interés por el misterio.
Descubrimientos inesperados
Los primeros intentos de reconstruir el aspecto de la Dama de Beachy Head se basaron en la hipótesis de un origen africano u oriental. En los medios de comunicación se debatía activamente la posibilidad de que la mujer fuera descendiente de migrantes del África subsahariana o del Mediterráneo oriental. Incluso al crear su retrato, los artistas la representaban con piel oscura y ojos marrones, en línea con la hipótesis popular en ese momento.
Sin embargo, el equipo liderado por Selina Brace, del Museo de Historia Natural de Londres, decidió replantear las creencias establecidas. Los métodos modernos de secuenciación de ADN han permitido obtener datos mucho más precisos sobre el origen de la mujer. Resultó que su perfil genético es prácticamente idéntico al de los británicos y norteuropeos actuales.
La genética frente a los estereotipos
El análisis de radiocarbono determinó que la Dama de Beachy Head vivió entre los años 129 y 311 d.C., en la época romana. El estudio del ADN mitocondrial identificó en ella el haplogrupo K1a, característico de los habitantes de las Islas Británicas y regiones del norte de Europa. Además, el análisis del genoma autosómico no detectó señales de antepasados africanos recientes.
La apariencia de la mujer, contrariamente a las reconstrucciones anteriores, probablemente incluía cabello claro, ojos azules y un tono de piel intermedio. Medía aproximadamente 152 centímetros y falleció entre los 18 y 25 años. No se encontraron signos de violencia ni de enfermedades graves en sus huesos, lo que lleva a la conclusión de una causa natural de muerte.
Detalles arqueológicos
El análisis de isótopos de estroncio confirmó que la Dama de Beachy Head vivió toda su vida en la misma región donde se hallaron sus restos. Su dieta incluía una cantidad significativa de mariscos, algo típico de los habitantes costeros de la Britania de la época. Estos datos desacreditan por completo la hipótesis de un pasado migratorio.
Curiosamente, en el Reino Unido realmente se han encontrado restos de personas con raíces africanas, pero estos datan de un periodo posterior: el siglo VII d.C. En particular, en el sureste de Inglaterra se hallaron enterramientos de un hombre y una niña cuyo ADN indicaba que uno de sus abuelos era de origen occidental africano.
Mitos y realidades
El caso de la Dama de Beachy Head se ha convertido en un ejemplo ilustrativo de cómo las ideas científicas pueden transformarse con el avance tecnológico. Durante mucho tiempo, arqueólogos y antropólogos se basaban en las características morfológicas del cráneo, lo que llevaba a conclusiones erróneas sobre el origen de antiguos seres humanos. Sólo los métodos genéticos modernos permitieron aclarar definitivamente estos casos.
Hoy en día los investigadores subrayan que, incluso las hipótesis más convincentes, deben ser verificadas con nuevas herramientas. La historia de la Dama de Beachy Head es una prueba clara de lo fácil que es equivocarse si sólo se confía en la apariencia externa y en métodos de análisis obsoletos.
Si no lo sabía, el Museo de Historia Natural de Londres (Natural History Museum) es considerado uno de los principales centros científicos de Europa. Allí trabajan expertos de renombre internacional que realizan investigaciones regulares en arqueología, paleontología y genética. Selina Brace, quien lidera el proyecto de investigación de la Dama de Beachy Head, es reconocida por sus estudios sobre ADN antiguo y la reconstrucción de poblaciones históricas. Gracias a su equipo, no solo se logró resolver el misterio de esta enigmática mujer, sino que también se avanzó en la comprensión de los procesos migratorios en la antigua Gran Bretaña.












