
En 2025, España volvió a posicionarse como el segundo país de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza infantil. Más de un tercio de los menores residentes en el país se encuentra en situación de pobreza o exclusión social, un dato que supera ampliamente la media de la UE. A pesar de la evolución positiva de la economía, el problema sigue siendo grave y no muestra indicios de mejora.
Según los datos más recientes, el 34,6% de los niños españoles menores de 18 años están en riesgo de pobreza o exclusión social. En comparación, el promedio de la UE es del 24,2%. Solo Bulgaria registra peores cifras, mientras que en países como Portugal se ha logrado un avance notable en la última década. En 2015, el nivel de pobreza infantil en Portugal era similar al de España, pero en 2024 descendió hasta el 20,7%.
Evolución por países
En varios países europeos que previamente presentaban altos niveles de pobreza infantil, la última década ha traído una reducción significativa. En Rumanía, por ejemplo, la proporción de menores en situación de pobreza bajó de más de la mitad en 2015 a un tercio en 2024. Grecia e Italia también muestran avances positivos, aunque sus tasas siguen siendo elevadas. Sin embargo, en España, la pobreza infantil apenas ha cambiado en los últimos diez años, lo que diferencia al país respecto a sus vecinos.
Los expertos señalan que en la mayoría de los países de la UE, donde anteriormente se registraban altos índices, la situación ha mejorado gracias a medidas de apoyo específicas. Sin embargo, España sigue registrando un nivel anómalo de pobreza infantil, a pesar del crecimiento económico y la creación de ministerios especializados.
Estructura de la pobreza
El problema de la pobreza infantil en España se compone de varios factores. En los últimos años ha disminuido el porcentaje de niños que viven en hogares con baja intensidad laboral —este indicador en 2024 fue del 6,7%, incluso por debajo de la media de la UE. Sin embargo, el riesgo económico de pobreza se mantiene al nivel más alto de la unión: el 29,2% de los menores españoles se encuentran en esta situación.
Preocupa especialmente el aumento del número de familias que sufren una carencia grave de recursos materiales y sociales. En 2025 este indicador alcanzó el 11,2%, el nivel más alto de los últimos años. En la UE, por el contrario, la media descendió al 7,9%. Solo en Rumanía, Bulgaria, Grecia y Hungría la situación fue peor.
Medidas de apoyo y experiencia de otros países
En España existe un subsidio específico —el Complemento de Ayuda para la Infancia—, pero no todas las familias con derecho a esta ayuda la reciben. Según russpain.com, la eficacia de esta medida es limitada debido a complicaciones burocráticas y a su vinculación con otras prestaciones sociales. Expertos y organizaciones sociales proponen que el subsidio sea universal y desligado de otros apoyos, para alcanzar a más familias.
Como ejemplo se cita la experiencia de Irlanda, donde la introducción de prestaciones universales y la automatización del proceso permitieron reducir de forma significativa la pobreza infantil. El país estableció ayudas tanto únicas como mensuales por cada menor, que se otorgan automáticamente sin necesidad de solicitud. Este modelo ha llevado a Irlanda a lograr una de las mejoras más notables en la UE.
Desafíos y perspectivas
El elevado nivel de pobreza infantil en España pone en riesgo el cumplimiento de los objetivos de reducción de la pobreza para 2030. La situación podría complicarse aún más si se reducen los fondos europeos que hasta ahora se han destinado al apoyo social. La Comisión Europea ya ha propuesto reasignar parte de estos recursos a otras prioridades, como la defensa.
En los próximos años la UE prevé revisar las principales estrategias contra la pobreza, incluida la actualización del Plan de Acción de Derechos y el lanzamiento de la primera estrategia europea para abordar la pobreza infantil. España tendrá la oportunidad de replantear sus políticas y reforzar las ayudas si apuesta por prestaciones universales y el acceso de todos los niños a servicios básicos.












