
El año 2025 marcó un verdadero hito para la astronomía: científicos de todo el mundo registraron descubrimientos que hasta hace poco parecían ciencia ficción. Los protagonistas fueron los objetos interestelares, los enigmáticos agujeros negros, nuevos datos sobre la energía oscura e incluso posibles indicios de vida en otros planetas. Cada mes trajo noticias capaces de cambiar nuestra visión tradicional del universo.
En este artículo reunimos los ocho acontecimientos más relevantes que sacudieron a la comunidad científica y generaron intensos debates entre especialistas. Desde cometas interestelares hasta telescopios gigantes, 2025 quedará en la memoria como el año en que las fronteras del conocimiento del cosmos se expandieron como nunca antes.
Visitante interestelar
En el verano de 2025, los astrónomos observaron un fenómeno sin precedentes: el cometa 3I/ATLAS cruzó el Sistema Solar, convirtiéndose en el tercer objeto interestelar detectado en las proximidades de la Tierra. Fue descubierto en Chile gracias al sistema Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System, cuando avanzaba entre las estrellas de la constelación de Sagittarius. Su velocidad, 58 kilómetros por segundo, batió récords para cuerpos de este tipo y la trayectoria confirmó que no está vinculada al Sol, simplemente pasa de largo.
Cuando 3I/ATLAS desapareció detrás del Sol, los telescopios terrestres la perdieron de vista y las observaciones pasaron a cargo de sondas espaciales de la NASA y la Agencia Espacial Europea. El análisis reveló que, en cuanto a composición, el cometa es similar a objetos ‘locales’, pero destaca por su elevado contenido de dióxido de carbono y níquel. Especial interés causó el llamado ‘anti-cola’: una estela corta dirigida hacia el Sol, que resultó ser un fenómeno real y no una ilusión. Las investigaciones sobre 3I/ATLAS continuarán en 2026.
El misterio de los agujeros negros
Con el lanzamiento del telescopio espacial James Webb (James Webb Space Telescope, JWST), los científicos empezaron a obtener imágenes de rincones remotos del Universo con un nivel de detalle sin precedentes. Entre los nuevos objetos detectados aparecieron enigmáticos ‘puntos rojos’ cuya naturaleza no se podía explicar durante mucho tiempo. En septiembre de 2025 surgió la hipótesis: estos serían las llamadas ‘estrellas-agujeros negros’, gigantescos agujeros negros que se forman en densas nubes de gas menos de mil millones de años después del Big Bang.
Hasta ahora se creía que tales objetos solo podían surgir por la fusión de numerosos agujeros negros comunes o por el colapso de estrellas masivas. Sin embargo, los nuevos datos apuntan a la existencia de un mecanismo completamente distinto. Este hallazgo cambia el paradigma sobre la formación de galaxias y la evolución del Universo temprano.
Energía oscura variable
En marzo de 2025, un equipo internacional que trabaja con el instrumento Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI) en un telescopio de Arizona publicó los resultados de tres años de observaciones de millones de galaxias y cuásares. Descubrieron que la energía oscura, esa fuerza misteriosa que acelera la expansión del universo, no es constante como se pensaba. Hace unos 4.500 millones de años, su influencia comenzó a debilitarse, y, antes de ese período, era incluso más fuerte de lo que predecían las teorías.
Estas conclusiones contradicen los modelos cosmológicos establecidos y plantean numerosos interrogantes. ¿Por qué la energía oscura ha cambiado sus propiedades? ¿Cómo afectará esto al futuro del universo? Por ahora, los científicos no están listos para dar respuestas definitivas, pero algo es seguro: será necesario revisar muchos conceptos fundamentales.
Huellas de vida en Marte y más allá
En otoño de 2025, el rover Perseverance descubrió en el cráter Jezero unas extrañas manchas en las rocas, similares a patrones de ‘leopardo’ que en la Tierra suelen asociarse con actividad biológica. En esas mismas formaciones geológicas se hallaron moléculas orgánicas, aunque su naturaleza exacta aún no ha sido determinada. Esta es la evidencia más contundente hasta la fecha de que en Marte pudieron existir microbios hace 3.500 millones de años.
Paralelamente, astrónomos que emplean el JWST obtuvieron nuevos datos sobre el planeta K2-18b, donde ya se habían identificado indicios de gas dimetilsulfuro, un posible biomarcador. En 2025, lograron confirmar la presencia de esta sustancia. Sin embargo, el debate sobre su origen continúa: parte de la comunidad científica sostiene que podría formarse sin intervención de organismos vivos.
Vecinos galácticos
En 2025, los científicos dieron pasos importantes en el estudio de los sistemas estelares más cercanos. Por primera vez se logró confirmar la existencia de cuatro exoplanetas en torno a la estrella de Barnard (Barnard’s Star), siendo el mayor de ellos un tercio de la masa terrestre. Aunque ninguno se encuentra en la zona habitable, la búsqueda continúa.
Otro avance fue el hallazgo de un posible planeta en Alpha Centauri A (Alpha Centauri A) con una masa similar a la de Saturno. Su órbita resultó inusualmente alargada, probablemente por la influencia de la estrella vecina en el sistema binario.
El futuro de la Vía Láctea
Nuevos cálculos revelan que la probabilidad de colisión entre nuestra galaxia y Andrómeda (Andromeda) en los próximos 10 mil millones de años es solo del 50%. Modelos que consideran la influencia gravitatoria de la Gran Nube de Magallanes (Large Magellanic Cloud) y la galaxia del Triángulo (Triangulum Galaxy) permitieron precisar las trayectorias de movimiento. Si la distancia entre ambas galaxias al acercarse supera los 650 mil años luz, se evitarán; de lo contrario, la colisión será inevitable.
Un agujero negro récord
En 2025, astrónomos anunciaron la medición directa de la masa del agujero negro más masivo conocido: 36 mil millones de masas solares. Se ubica en el centro de una galaxia apodada «La herradura cósmica» (Cosmic Horseshoe) por el efecto de lente gravitacional. A diferencia de estimaciones previas basadas en datos indirectos, esta vez los científicos rastrearon el movimiento de cúmulos estelares alrededor del agujero negro, lo que permitió obtener un resultado preciso.
Un nuevo gigante de la astronomía
En el verano de 2025 entró en funcionamiento en Chile el Observatorio Vera C. Rubin, equipado con la mayor cámara digital del mundo, de 3,2 gigapíxeles. Las primeras imágenes obtenidas mediante el telescopio de 8,4 metros sorprendieron por su nitidez y alcance: se analizaron con detalle el Cúmulo de Virgo (Virgo Cluster) y las nebulosas Trífida y Laguna (Trifid y Lagoon Nebulae) en la Vía Láctea.
Cada noche, el observatorio registra 20 terabytes de datos y envía millones de alertas sobre nuevos objetos: asteroides, estrellas variables y explosiones de supernovas. En diez años de operación se planea recopilar 60 petabytes de información, lo que abrirá nuevas perspectivas para el estudio de la materia oscura, la energía y la evolución del universo.
Cabe señalar, según RUSSPAIN.COM, que el telescopio Vera Rubin es uno de los proyectos astronómicos más ambiciosos del siglo XXI. Su construcción duró más de una década y la preparación para el lanzamiento tomó casi un cuarto de siglo. El observatorio lleva el nombre de la astrónoma estadounidense Vera Rubin, quien realizó una enorme contribución al estudio de la materia oscura. Se espera que, gracias a las capacidades únicas de este complejo, los científicos realicen miles de nuevos descubrimientos y avancen significativamente en la comprensión del universo.












