
En los últimos años, España ha experimentado un crecimiento sostenido en el interés por los vehículos ecológicos. Según datos de ANFAC, al cierre de 2024, el 1,6% de los automóviles registrados en las carreteras del país son electrificados. A pesar de esta tendencia positiva, la cifra aún está lejos del 40% que ya se discute en algunos países europeos, como Noruega.
Si en el futuro la cuota de coches eléctricos se acerca al 40%, esto provocará cambios significativos en la infraestructura y los servicios. En primer lugar, se prevé una reducción del número de gasolineras tradicionales, ya que la demanda de gasolina y diésel disminuirá. También podrían cerrar talleres especializados en la reparación de motores de combustión interna, ya que el mantenimiento de los vehículos eléctricos requiere menos intervenciones — por ejemplo, no es necesario cambiar el aceite ni las bujías.
Otra consecuencia posible será la escasez de repuestos para vehículos con motores clásicos. A medida que estos coches desaparezcan de las carreteras, los fabricantes y proveedores limitarán la oferta de tales piezas. Además, las aseguradoras pueden aumentar el coste de las pólizas para los propietarios de vehículos con motor de combustión, lo que repercutirá en los gastos de los conductores.
Por ahora, estos cambios afectan principalmente a los países donde la transición hacia la movilidad eléctrica avanza con mayor rapidez. En España, pese al incremento en ventas, los coches de gasolina y diésel siguen ocupando una parte significativa del mercado.
En 2024, se registraron en el país 125.185 nuevos vehículos electrificados, lo que representó el 11,4% del total de ventas. Sin embargo, se observó un ligero descenso en comparación con el año anterior, del 0,4%. De esta cifra, 65.478 vehículos eran completamente eléctricos y 59.707 eran híbridos enchufables.
En 2025, la tendencia se intensificó: en los primeros ocho meses se matricularon más de 150.000 nuevos vehículos electrificados. Solo en agosto se registraron 16.085 de estos automóviles, de los cuales 7.786 eran completamente eléctricos y 8.299 híbridos enchufables. Se espera que a final de año se alcance un nuevo récord de ventas.
De este modo, España avanza gradualmente hacia un aumento en la proporción de transporte ecológico, aunque aún está lejos de producirse un cambio radical en el sector. En los próximos años, el mercado evolucionará y esto afectará no solo a los fabricantes, sino también a las empresas de servicios, aseguradoras y propietarios de vehículos.












