
El pasado fin de semana, el Barcelona volvió a ocupar el primer puesto en la liga española, mostrando estabilidad bajo la dirección de Hans-Dieter Flick. Sin embargo, en el ámbito europeo, los catalanes se enfrentaron a dificultades mucho mayores. Ya en la primera jornada ante el Newcastle, el equipo apenas logró la victoria, y el encuentro contra el Paris Saint-Germain (PSG) evidenció la diferencia entre las competiciones nacionales e internacionales.
El conjunto francés, a pesar de la ausencia de varios jugadores clave, logró imponer su juego al Barcelona. Los dirigidos por Luis Enrique ejercieron una presión intensa, a la que los locales no pudieron responder durante gran parte del partido. Esto se notó especialmente en la segunda mitad, cuando los catalanes perdían el balón con mayor frecuencia y permitían al rival crear ocasiones peligrosas.
En ataque, el PSG mostró profundidad en su plantilla: incluso sin su habitual trío ofensivo, incluido Ousmane Dembélé, los visitantes mantuvieron un alto ritmo y peligro constante. Las líneas defensivas de los franceses actuaron con solidez, mientras que en la delantera el equipo amenazaba con frecuencia la portería rival. Al mismo tiempo, el Barcelona realizó una primera parte sólida, pero poco a poco cedió la iniciativa.
El cuerpo técnico de los catalanes intentó cambiar el rumbo del partido a través de los cambios. Andreas Christensen entró al campo, lo que evidenciaba la necesidad de reforzar la defensa. Hacia el final del encuentro, los locales mostraban claros signos de cansancio y los últimos minutos se jugaron bajo una presión constante del PSG. El resultado final reflejó lo sucedido sobre el terreno de juego.
Una atención especial atrajo Lamine Yamal, quien desde los primeros minutos buscó destacarse. Su espectacular regate al inicio del partido fue uno de los momentos más destacados del encuentro, y sus siguientes acciones con el balón confirmaron su alto nivel de habilidad. Sin embargo, al igual que el resto del equipo, Yamal fue perdiendo protagonismo poco a poco.
Marcus Rashford volvió a ser uno de los jugadores más destacados en la plantilla del «Barcelona». El delantero inglés no solo dio una asistencia decisiva a Ferran Torres, sino que también continúa mostrando regularidad en los momentos clave. Su aportación en el ataque del equipo se viene notando partido tras partido.
En defensa, brilló Eric García, quien fue titular dejando a Ronald Araújo en el banquillo. García actuó con seguridad tanto en el centro como en las bandas, cubriendo a sus compañeros cuando era necesario. Su desempeño fue uno de los pocos aspectos positivos para los catalanes en este encuentro.
La cuestión sobre la posición de delantero centro sigue vigente para el «Barcelona». Ferran Torres, que volvió a marcar un gol, justificó nuevamente la confianza del cuerpo técnico. Su eficacia en la presente temporada es motivo de reconocimiento entre aficionados y expertos.












