
El equipo catalán sigue enfrentando serios problemas por las numerosas lesiones en la plantilla. El partido contra el club griego se disputa en medio de la ausencia de varios jugadores clave, lo que obliga al cuerpo técnico a volver a confiar en combinaciones ya probadas.
En la línea defensiva y en el centro del campo casi no hubo cambios respecto al reciente encuentro ante el Girona. El entrenador optó por no arriesgar y mantuvo la estructura habitual, apostando por la compenetración y la estabilidad.
Frenkie de Jong, que en el partido anterior ante el equipo de Míchel jugó más cerca del ataque, esta vez comenzó en el banquillo. Esta decisión se debe a la necesidad de rotación y a la cuidadosa gestión del estado físico del centrocampista.
La principal sorpresa fue la inclusión en el once titular del joven Dro, que anteriormente solo había disputado una parte del partido contra la Real Sociedad. En esta ocasión, se le confió el carril izquierdo del ataque, un paso importante para su crecimiento profesional.
El debutante tuvo la oportunidad de mostrarse desde el inicio, lo que despertó el interés de aficionados y expertos. Su presencia en el once inicial demuestra la confianza del cuerpo técnico y el deseo del club de desarrollar talento propio ante la falta de efectivos.
De este modo, el Barcelona se ve obligado a adaptarse a la situación actual, apostando por la juventud y manteniendo la base del equipo. En los próximos partidos, se pueden esperar nuevos experimentos con la alineación si los jugadores lesionados no regresan al campo.












