
A principios de la década de 1970 se celebró en Moscú una exposición que se convirtió en el punto de partida para la aparición de las máquinas recreativas soviéticas. En «Atracción-71» se presentaron por primera vez decenas de novedades extranjeras de Estados Unidos, Japón y Europa. Este acontecimiento despertó un enorme interés entre el público: miles de moscovitas y visitantes de la capital hacían largas filas para probar entretenimientos nunca antes vistos. Tras el cierre de la exposición, parte de las máquinas permaneció en el país, y las autoridades soviéticas decidieron establecer la producción propia de este tipo de dispositivos.
Las primeras máquinas nacionales eran prácticamente réplicas exactas de los modelos occidentales. Su desarrollo estuvo a cargo de los principales institutos de diseño y empresas vinculadas a la industria de defensa. Se utilizaban componentes diseñados para la electrónica militar, lo que hacía que las máquinas fueran resistentes, pero también bastante pesadas y costosas de fabricar. Por ejemplo, el famoso «Batalla naval» se creó a partir del «Sea Raider» estadounidense de 1969, aunque obtuvo características propias y exclusivas.
Soluciones de ingeniería
Los ingenieros soviéticos aprendieron rápidamente la tecnología de desmontaje y análisis de máquinas extranjeras. En las fábricas militares surgieron laboratorios enteros donde los especialistas estudiaban el diseño interno de las recreativas y desarrollaban versiones locales. Así surgieron no solo copias, sino también diseños originales que no tenían equivalentes en el extranjero. En la fabricación participaban empresas de las industrias radioeléctrica, instrumentación, aeronáutica y naval.
Una característica importante de las máquinas recreativas soviéticas era su orientación ideológica. Los juegos de azar estaban prohibidos, por lo que las máquinas no entregaban premios en efectivo. Lo máximo a lo que podía aspirar el jugador era a una partida gratuita adicional o a un pequeño recuerdo. El Ministerio de Cultura controlaba estrictamente que las máquinas contribuyeran al desarrollo de habilidades útiles como la reacción, la atención, la lógica y la memoria. Por ejemplo, la máquina «Викторина» comprobaba los conocimientos sobre las normas de tráfico, mientras que «Память» entrenaba la capacidad de memorizar secuencias.
Organización y control
La distribución y el mantenimiento de las máquinas estaban a cargo de la Unión Pan-soviética «Союзаттракцион» y del Laboratorio Central de Investigación de Atracciones (ЦНИЛАТ). Estas entidades no solo supervisaban el estado técnico de los dispositivos, sino que también adaptaban los juegos recreativos occidentales a la realidad soviética. Se realizaban estudios sobre cómo las máquinas recreativas influían en la educación de los jóvenes y en el desarrollo de hábitos positivos.
En la década de 1980, la producción de máquinas recreativas se convirtió en una parte importante del desarrollo tecnológico en la URSS. Para muchos niños y adolescentes, fue a través de estas máquinas que tuvieron su primer contacto con los principios de la interacción entre el ser humano y la máquina. Representaron una especie de puente entre la era analógica y la futura sociedad digital.
Diversidad de modelos
Las máquinas recreativas soviéticas se dividían en dos categorías principales: electromecánicas y electrónicas. Las primeras funcionaban a través de mecanismos complejos y las segundas utilizaban tubos de rayos catódicos de televisión. La oferta incluía simuladores deportivos, juegos de tiro y carreras, simuladores militares, pinballs, máquinas manipuladoras e incluso balancines para los más pequeños.
El Museo de Máquinas Recreativas Soviéticas en Moscú alberga una colección única. Aquí se pueden ver tanto modelos populares como ejemplares raros: «Астропилот», «Магистраль», «Снайпер», «Баскетбол», «Пенальти», «Репка», «Городки», «Конек-Горбунок» y muchos otros. Algunos de ellos fueron creados a partir de cuentos rusos y juegos tradicionales, lo que les daba un colorido especial y los hacía fácilmente reconocibles para los niños soviéticos.
Influencia cultural
Las máquinas recreativas se convirtieron en una parte inseparable del paisaje urbano. Se instalaban en parques, Casas de la Cultura, cines e incluso en estaciones de tren. Para muchos niños y adolescentes soviéticos, visitar una sala de juegos era todo un acontecimiento. Las máquinas no solo entretenían, sino que también creaban nuevos hábitos, fomentaban el pensamiento técnico y despertaban el interés por la electrónica.
Las máquinas soviéticas se distinguían por una estética particular: paneles coloridos, ilustraciones reconocibles y sonidos característicos. Reflejaban el espíritu de la época, combinando soluciones de ingeniería con elementos de la cultura popular y la ideología estatal. Algunos modelos, como «Морской бой» o «Память», se convirtieron en verdaderos símbolos de toda una era.
Si no lo sabías, el Museo de Máquinas Recreativas Soviéticas en Moscú no es solo un espacio de exhibición, sino también un lugar interactivo donde los visitantes pueden probar su destreza en auténticas máquinas arcade del pasado. La colección del museo cuenta con decenas de máquinas restauradas, muchas de las cuales fueron rescatadas de la destrucción y cuidadosamente restauradas. La institución realiza activamente labores de divulgación, organiza visitas guiadas y eventos temáticos, y colabora con investigadores de la historia técnica y cultural de la URSS.











