
La reciente ausencia de la infanta Elena en la regata de Sanxenxo, donde normalmente acompaña a su padre, el rey Juan Carlos I, ha suscitado preguntas. Sin embargo, la razón fue justificada: la hija mayor de los monarcas honoríficos viajó al sur del país, a Sevilla, para apoyar a una de las personas más cercanas a ella — el reconocido jinete Luis Astolfi.
En vez de participar en los eventos familiares en Galicia, donde su padre estuvo acompañado por su nieto Froilán, la infanta prefirió estar presente en el homenaje a su antiguo amigo. Este gesto volvió a evidenciar el vínculo especial que los une desde hace varias décadas.
Un galardón de manos de una vieja amiga
A principios de noviembre se celebró un evento destacado para el mundo ecuestre en la capital andaluza. En el marco del I Concurso de Saltos ‘Ciudad de Sevilla’, el Ayuntamiento y el Real Club Pineda organizaron una ceremonia solemne en honor a Luis Astolfi. Al deportista excepcional, que cuenta con cuatro Juegos Olímpicos a sus espaldas, se le concedió el premio de honor ‘Giraldiyo’. El privilegio de entregar el trofeo recayó en la infanta Elena, lo que dio al momento un significado y calidez especiales.
Sin embargo, la visita a Sevilla no se limitó al acto oficial. Tras la ceremonia, la infanta Elena, Luis Astolfi y su grupo de amigos se dirigieron a uno de los restaurantes favoritos de Su Alteza Real en la ciudad, La Grulla. Allí disfrutaron de una velada gastronómica, degustando los platos más emblemáticos del lugar: ensalada de calabacín, huevos al estilo turco y roast beef con puré de patatas. De postre, compartieron tostadas con helado de vainilla y tarta de limón.
¿Más que una amistad? La historia de su relación
Poco después del evento, Astolfi compartió sus impresiones. Reconoció que fue un gran honor recibir el premio de manos de la infanta. Al hablar sobre la naturaleza de su actual vínculo, el jinete lo describió como “una tierna amistad para toda la vida”, llena de comprensión y apoyo mutuo. También confirmó que suele hacer de consejero para la infanta en cuestiones de equitación. Según relató, aunque ella cuenta con entrenadores en Madrid, durante las competiciones él siempre está dispuesto a ayudar. Astolfi elogió sus habilidades, calificándola de excelente amazona y una alumna muy receptiva, siempre dispuesta a escuchar consejos.
Su historia comenzó mucho antes de la actual amistad. En 1986, cuando la infanta tenía 23 años, inició un romance con un joven y prometedor deportista sevillano. Luis Astolfi fue su primer gran amor, y su relación duró alrededor de tres años. Nunca hubo una confirmación oficial de su vínculo, ni tampoco información precisa sobre los motivos de su ruptura. Según una de las versiones, la reina Sofía se opuso a la unión, considerando que el jinete no era un partido adecuado para su hija, y su influencia impidió que la pareja llegara al altar.
Inseparables hasta hoy
Sea como fuere, tras la separación, Elena y Luis lograron mantener una relación sorprendentemente cálida y cercana. Se les ve con frecuencia juntos en diferentes eventos, demostrando un vínculo inquebrantable. Este verano, por ejemplo, asistieron juntos a una corrida benéfica en Las Ventas y también estuvieron presentes en la boda del hijo de Astolfi, celebrada en Marbella. Estas apariciones confirman que sus lazos siguen siendo más fuertes que nunca.
El propio Astolfi vive ahora una nueva etapa. Se ha apartado temporalmente de la competición debido a una lesión en la mano, sufrida en un accidente, y espera con ilusión el nacimiento de su primer nieto. A pesar de estos cambios personales, la amistad con la infanta Elena sigue siendo una de las grandes constantes de su vida, al igual que para ella.
Cabe destacar que la infanta Elena, cuyo nombre completo es Elena María Isabel Dominica de Silos de Borbón y Grecia, ostenta el título de duquesa de Lugo y ocupa el tercer lugar en la línea de sucesión al trono español, después de sus sobrinas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Estuvo casada con el aristócrata Jaime de Marichalar, con quien tuvo dos hijos: Felipe Juan Froilán y Victoria Federica. Su divorcio en 2010 fue el primero en la historia de la familia real española. La infanta Elena es conocida por su pasión por la equitación, que heredó de su padre, y es una excelente amazona. Participa activamente en actos oficiales, representando a la Corona tanto en España como en el extranjero. Sus hijos, especialmente en los últimos años, suelen estar bajo el foco mediático debido a su comportamiento. A pesar de su vida pública, la infanta procura mantener un perfil discreto, dedicando su tiempo libre a sus aficiones y amigos cercanos, entre los que Luis Astolfi ocupa un lugar especial.











