
Donde antes resonaban los telares, hoy reina la tranquilidad y la calma. En pleno corazón de La Alcarria, en la provincia de Guadalajara, el pasado industrial de España ha encontrado una nueva y elegante expresión. La antigua manufactura real, testigo de las ambiciones de la Ilustración, se ha transformado en un oasis de confort moderno, donde la piedra de los muros centenarios armoniza con el poder sanador del agua y el espíritu de la historia.
Se trata de Castilla Termal Brihuega, un complejo situado en las instalaciones de la histórica Real Fábrica de Paños. Este imponente edificio fue fundado en el siglo XVIII por orden del monarca Fernando VI y hoy ostenta la categoría de Bien de Interés Cultural. Su construcción comenzó en 1751 y, en su época de mayor esplendor, albergaba 84 telares en funcionamiento. La fábrica fue un claro ejemplo de la política borbónica orientada a desarrollar la industria textil como uno de los sectores clave de la economía española. La reciente rehabilitación ha permitido conservar detalles auténticos, desde la mampostería original hasta la emblemática rotonda central, insuflando nueva vida a un lugar que en su día marcó el destino de toda la localidad de Brihuega.
Hoy en día, este espacio ha sido reinventado como un hotel cinco estrellas donde el legado del pasado se fusiona con los más altos estándares de la industria hotelera. Sus 78 habitaciones conservan el espíritu de la manufactura del siglo XVIII. Materiales nobles, vigas de madera maciza y piedra original se integran hábilmente en un diseño luminoso y contemporáneo. El resultado es un equilibrio perfecto entre la atmósfera histórica y la estética actual, permitiendo a los huéspedes disfrutar de una estancia con carácter en pleno centro de Guadalajara.
La auténtica joya del complejo es el spa. Cuenta con dos piscinas —una interior y otra al aire libre—, jacuzzi, duchas Vichy y salas de tratamientos. La zona de bienestar está diseñada para una completa recuperación física y un equilibrio mental renovado. La luz natural que entra por las ventanas y la calma de los jardines centenarios crean un ambiente ideal para la intimidad y la relajación. Estos románticos jardines, con sus cipreses, fuentes y senderos históricos, han conservado el trazado original de inspiración versallesca y relatan siglos de historia a través de sus parterres y miradores.
La propuesta gastronómica rinde homenaje a las tradiciones culinarias de La Alcarria, apostando por productos locales y un profundo respeto por el entorno. Tanto en el restaurante como en el gastrobar, los comensales pueden degustar platos elaborados con ingredientes de kilómetro cero, como la célebre miel con denominación de origen protegida y la carne de cordero alcarreño. Además, el hotel aplica principios de sostenibilidad, minimizando residuos y priorizando fuentes de energía eficientes y cosmética natural certificada.
Convertido en un nuevo símbolo del turismo de bienestar y la puesta en valor del patrimonio, Castilla Termal Brihuega invita a viajar a través de los siglos sin renunciar a las comodidades modernas. Sus balcones ofrecen vistas al valle y en su jardín del siglo XIX aún se recuerda el balcón de Hemingway. Este gigante industrial rehabilitado demuestra que el verdadero lujo puede ser, sobre todo, una experiencia cultural y emocional. En Brihuega, el pasado no solo se preserva: se vive.












