
Entre los innumerables senderos que atraviesan los Pirineos catalanes, hay uno que guarda mucho más que la belleza del paisaje montañoso. No se trata solo de una caminata, sino de una auténtica inmersión en la historia, un recorrido tras las huellas de la revolución industrial de principios del siglo XX. La ruta Carrilet – Estany Gento en el valle de Vall Fosca ofrece una experiencia única, accesible incluso para los más pequeños, que convierte una excursión habitual en una aventura fascinante.
Un viaje sobre los rieles del pasado
En pleno corazón de los Pirineos, en la provincia de Lérida, se esconde un sendero que alguna vez fue una vía férrea en funcionamiento. Construida en 1911, esta línea de ancho estrecho no transportaba pasajeros, sino materiales y obreros hacia la central hidroeléctrica de Capdella, uno de los proyectos pioneros de su época. Hoy en día los rieles han desaparecido, pero el firme perfectamente llano se ha transformado en una magnífica ruta peatonal que comienza a más de 2200 metros de altitud junto al lago Estany Gento.
La ruta tiene una longitud de unos 10 kilómetros y, lo más destacado, casi no presenta desniveles. Esto la convierte en una opción ideal para familias con niños o para quienes buscan disfrutar de la grandeza de los paisajes alpinos sin afrontar grandes ascensos. Todo el recorrido se completa en unas dos horas de caminata tranquila, repleta de sensaciones.
Paisajes alpinos para todos
La principal atracción de esta ruta es su autenticidad y diversidad. Durante el recorrido, cruzarás varios túneles excavados a mano en la roca hace más de cien años. La penumbra y el frescor de estos pasadizos crean una atmósfera misteriosa que fascina tanto a niños como a adultos. Entre los túneles se abren panorámicas sobre el valle de Vall Fosca, los picos afilados que lo rodean y los lagos glaciares que brillan en el fondo.
Es una oportunidad poco común de estar en la alta montaña sin necesidad de realizar una ascensión exigente. Los paisajes aquí son imponentes y majestuosos incluso en pleno verano. El sendero te permite adentrarte en los Pirineos auténticos, sentir su energía y descubrir la naturaleza en estado puro, sin exigir preparación o equipamiento especial.
¿Cómo llegar hasta las nubes?
La forma más sencilla y espectacular de acceder al inicio de la ruta es tomar el funicular de Vall Fosca. Comunica la presa de Sallente con el lago Estany Gento, elevando rápidamente a los pasajeros sobre el abismo y evitando el tramo más exigente de la subida. Es importante recordar que el funicular solo funciona en temporada de verano, normalmente de julio a septiembre, por lo que conviene planificar la visita con antelación.
Desde la estación superior solo queda seguir el sendero bien señalizado, que sigue las curvas del antiguo ferrocarril, hasta el embalse. Para quienes buscan opciones más activas, existen alternativas. Se puede subir en todoterreno hasta el puerto de Coll del Triador y recorrer la ruta en sentido inverso. Los más resistentes pueden ponerse a prueba ascendiendo a pie por el empinado canal de Pigolo; tomará cerca de una hora, pero añadirá a la excursión un verdadero toque deportivo.
Referencia RUSSPAIN. El valle de Vall Fosca, cuyo nombre significa “Valle Oscuro”, lo debe a sus empinadas laderas que pronto cubren el sol. Esta región de la comarca de Pallars Jussà es famosa por su sistema de más de 30 lagos de origen glaciar, conectados mediante canales subterráneos para el aprovechamiento hidroeléctrico. El desarrollo de este sector a principios del siglo XX transformó radicalmente la economía y la vida cotidiana de este aislado valle de montaña, dejando un singular patrimonio industrial que hoy atrae a turistas.












