
En el sur de Italia, en la cueva Grotta del Romito, arqueólogos han hallado pruebas inusuales sobre la vida de los cromañones del Paleolítico Superior. Investigadores italianos, tras analizar cerca de trescientas huesos de aves, concluyeron que estos antiguos humanos no se limitaban a cazar las presas tradicionales. También se interesaban por grandes aves rapaces, como el águila real (Aquila chrysaetos) y el buitre leonado (Gyps fulvus). La razón de este interés resultó menos evidente de lo que podría suponerse.
Un análisis detallado de los huesos reveló que algunos presentaban marcas de manipulación que no estaban relacionadas con el despiece para obtener carne. Esto se observó especialmente en los restos de águilas reales y buitres leonados, donde los cortes se ubicaban en zonas prácticamente carentes de tejidos comestibles. Esto llevó a los investigadores a pensar que los cromañones cazaban estas aves para obtener sus plumas. Las plumas pudieron haber sido utilizadas como decoración y, posiblemente, en la fabricación de diversos objetos cotidianos.
Aves y seres humanos
En los últimos años, los arqueólogos han prestado cada vez más atención a la interacción entre los antiguos seres humanos y las aves. Se ha descubierto que no solo Homo sapiens, sino también los neandertales (Homo neanderthalensis) cazaban aves. Y lo hacían no solo para alimentarse. Hallazgos en distintos puntos de Europa demuestran que plumas y garras de aves rapaces se empleaban en la elaboración de adornos y amuletos. Por ejemplo, en Krapina se encontraron colgantes hechos con garras y, en otros lugares, adornos elaborados con plumas.
También se utilizaban huesos de aves. Con ellos fabricaban reclamos de caza, mangos, acericos, tubos e incluso instrumentos musicales. En Grotta del Romito, los arqueólogos hallaron huesos no solo de aves rapaces, sino también de arrendajo (Garrulus glandarius), perdiz pardilla (Perdix perdix), cárabo común (Strix aluco) y guión de codornices (Crex crex). La mayoría de estos restos llegaron a la cueva debido a la actividad humana y no por causas naturales.
Marcas en los huesos
Especial interés suscitaron 13 huesos que presentaban claras señales de manipulación humana. Los daños se observaron en restos de búho chico (Asio otus), cárabo común, águila real y buitre leonado. Los investigadores señalan que la ubicación de los cortes en los huesos de aves rapaces indica que les quitaban las plumas, y no solo desmembraban el animal para alimentarse. Esto apoya la hipótesis sobre el valor simbólico y utilitario de las plumas en la vida de los cromañones.
Las plumas podían emplearse para adornar ropa, tocados o peinados. Además, probablemente servían como material para fabricar flechas y otros objetos necesarios para la vida cotidiana. No se descarta que los huesos de aves rapaces también se usaran para hacer herramientas y accesorios.
Paralelos con otras regiones
El interés por las plumas y los huesos de aves rapaces no era exclusivo de Europa. En Oriente Próximo, por ejemplo, los arqueólogos han descubierto que los antiguos cazadores-recolectores fabricaban cuentas con huesos de milano negro (Milvus migrans) y cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Estos hallazgos, que datan de hace aproximadamente 15.000 a 12.000 años, confirman que el uso de materiales de aves estaba extendido entre distintos pueblos y culturas.
Además de huesos de aves, en Grotta del Romito se encontraron obras de arte prehistóricas, como un grabado de un toro en la entrada de la cueva, así como enterramientos humanos. Todo esto evidencia la vida compleja y polifacética de los cromañones, quienes no solo cazaban y sobrevivían, sino que también creaban arte, joyas y herramientas a partir de los materiales disponibles.
Descubrimientos arqueológicos
El estudio de los huesos de aves hallados en Grotta del Romito permitió a los científicos replantear cómo era la vida cotidiana de los cromañones. Se descubrió que no solo eran cazadores hábiles, sino que también poseían un agudo sentido de la estética. Las plumas y huesos de rapaces llegaron a formar parte de su cultura, simbolizando estatus, pertenencia a determinados grupos o, simplemente, sirviendo como ornamentación.
La atención al detalle con la que los antiguos trataban los huesos y las plumas asombra a los investigadores de hoy. Cada artefacto encontrado no es solo un vestigio del pasado, sino una clave para entender cómo vivían, pensaban y sentían nuestros antepasados lejanos.
Por si no lo sabía, la Grotta del Romito es uno de los yacimientos arqueológicos más célebres de Italia, situada en Calabria. En este lugar se han hallado no solo vestigios de la vida de los cromañones, sino también obras de arte únicas y sepulturas que datan del periodo Epigravetiense. Las investigaciones que se llevan a cabo en esta cueva aportan regularmente nuevos descubrimientos, permitiendo a los científicos profundizar en la comprensión de la vida cotidiana y la cultura de los antiguos habitantes de la península itálica hace miles de años.












