
En la vida de Joaquín Sabina hubo muchas mujeres, pero fue Cristina Zubillaga quien lo inspiró a crear una de sus canciones más emblemáticas. La modelo de Mallorca apareció en el destino del músico a principios de los años 80, cuando Madrid vibraba con la energía de la Movida y los artistas buscaban nuevos significados y libertad. Se conocieron en uno de los clubes de la capital, donde Sabina, recién regresado de Londres, se fijó en una joven llamativa y la invitó a tomar una copa. Aquella noche dio inicio a una historia que pronto se transformó en algo más que un simple romance pasajero.
Sabina, conocido por su ingenio y carisma, enseguida quedó cautivado por el carácter independiente de Cristina. Ella no quería ser solo la acompañante de una celebridad, sino que buscaba su propio camino en la gran ciudad. Su relación avanzó con rapidez, aunque no estuvo exenta de dificultades. Por aquel entonces, Sabina todavía mantenía una relación con Isabel Oliart, madre de sus hijas, lo que añadía un tinte dramático a su vida personal. A pesar de ello, Cristina se convirtió en su fuente de inspiración y las aventuras que compartieron sirvieron de base para futuras canciones.
La musa detrás del éxito
Precisamente Cristina fue la inspiración de la protagonista en la canción «19 días y 500 noches», donde Sabina describe a una mujer de porte altivo, mente aguda y falda corta. Estas frases se volvieron icónicas y la propia composición le valió al artista el premio Ondas en 1999. La letra refleja momentos de su relación, desde encuentros apasionados hasta una dolorosa separación. Incluso, en una ocasión, Sabina llevó a Cristina a Cuba, donde conocieron a Fidel Castro, un episodio que quedó grabado como uno de los más intensos de su romance.
Sin embargo, la relación no resistió la prueba del tiempo. Durante un viaje a Menorca, Cristina desapareció inesperadamente, cansada de las expectativas incumplidas y de sus sentimientos encontrados. Esta abrupta ruptura marcó el final de su historia, pero dejó una huella profunda en el corazón del músico. Más tarde, Sabina confesó en varias ocasiones que ese amor fue uno de los más importantes de su vida.
Las mujeres en la vida de Sabina
Cristina Zubillaga no fue la única mujer que desempeñó un papel fundamental en la vida de Sabina. Su primera esposa fue Lucía Correa, quien más tarde se relacionó con el cantante Manolo Tena. Tras romper con Cristina, el músico mantuvo una larga relación con Isabel Oliart, hija de un conocido político e intelectual. Con ella, Sabina tuvo dos hijas — Carmela y Rocío — ambas optaron por profesiones creativas, aunque prefieren mantenerse alejadas del brillo mediático de su padre.
Actualmente, Sabina está casado con Jimena Coronado, fotógrafa peruana perteneciente a una familia de gran reconocimiento en Perú. A pesar de los cambios en su vida personal, el músico siempre ha mantenido relaciones cordiales con sus exparejas, lo que demuestra su capacidad para conservar la amistad y el respeto incluso tras una ruptura.
Desafíos y apoyo
En 2001, Sabina afrontó una dura prueba: sufrió un infarto cerebral isquémico que casi le cuesta la vida. En esos momentos difíciles, a su lado estuvieron todas las mujeres importantes de su vida: su actual esposa, una expareja, sus hijas e incluso Cristina Zubillaga. A pesar de viejas heridas, ella viajó hasta Madrid para visitarlo en el hospital. Tuvo que superar numerosos obstáculos para poder entrar en la habitación, pero finalmente logró estar entre quienes esperaban que Sabina se recuperara.
Este episodio fue una muestra más de que Cristina dejó una huella imborrable en el destino del artista. Aunque su relación terminó hace años, el respeto y el cariño entre ellos se mantuvieron durante mucho tiempo. Sabina ha recalcado en varias ocasiones que son mujeres como ellas quienes hacen que su vida sea intensa y plena, y que su arte sea auténtico y profundo.
Si no lo sabía, Joaquín Sabina es uno de los cantautores más reconocidos de España, cuyas canciones se han convertido en símbolo para varias generaciones. Su trayectoria ha sido premiada en numerosas ocasiones y el álbum «19 días y 500 noches» es considerado uno de los mejores en la historia de la música española. Cristina Zubillaga, a pesar de su gran discreción, quedó para siempre en la historia como la musa que inspiró al artista a crear este éxito inmortal.












