
Cuando se habla de zafiros de la princesa Diana, inmediatamente viene a la mente su anillo de compromiso. Hoy, esta joya icónica adorna la mano de Kate Middleton, aunque en su momento la elección de Diana fue poco convencional para la familia real. Sin embargo, en su joyero había otros tesoros de zafiro igualmente impresionantes, aunque mucho menos conocidos.
Uno de los regalos de boda más lujosos que recibió la princesa en 1981 fue un juego de joyas del príncipe heredero saudí Fahd. Este conjunto, conocido como el ‘Juego Saudí’, fue creado por los artesanos londinenses de Asprey. Incluía un collar con un enorme zafiro birmano, pendientes, pulsera, anillo y un reloj. Es curioso que la actual princesa de Gales todavía no haya lucido en público ninguna de estas piezas.
Diana, en cambio, disfrutaba usando varias partes de este conjunto, en especial el collar y los pendientes. Solía llevarlos en visitas oficiales, combinándolos elegantemente con otras joyas, como la tiara familiar de los Spencer durante la gira por Australia en 1983. La última vez que se la vio con estas joyas fue en 1987, durante una recepción en Melbourne, donde su baile con el príncipe Carlos dio la vuelta al mundo.
El destino de toda la joyería está rodeado de misterio y especulaciones. La princesa era conocida por su enfoque innovador al lucir joyas y, según se cree, pudo haber modificado algunos elementos. Existe la versión de que el exclusivo reloj fue desmontado para crear un choker, muy de moda en aquella época, que Diana se atrevía a llevar como cinta en la frente. Sin embargo, esta teoría genera dudas, ya que más tarde la princesa fue fotografiada con el reloj y la pulsera originales. Prácticamente nadie vio el anillo del conjunto en su mano, lo que dio pie a rumores de que su piedra central se utilizó para otra joya.
Además del «Conjunto Saudí», la colección de Diana incluía otra pieza icónica: un broche de zafiro que recibió como regalo de bodas de la Reina Madre. Diana lo transformó en el elemento central de un collar de siete vueltas de perlas. Hasta ahora, Kate tampoco ha lucido esta joya. En cuanto a los pendientes de zafiro que suele llevar la actual princesa, su origen está en debate. Aunque se dice que fueron adaptados del conjunto saudí, no hay confirmación exacta, ya que Diana poseía varios pares similares. El mundo sigue esperando a que estos tesoros ocultos de la «princesa del pueblo» vuelvan a ver la luz.












