
En el corazón de Galicia, en el cruce de dos rutas de peregrinación, se encuentra la ciudad medieval de Melide. Este enclave estratégico, donde confluyen el Camino Francés y el Camino Primitivo, atrae a viajeros de todo el mundo. Los visitantes son recibidos por calles empedradas, edificios históricos y una atmósfera impregnada de historia. Sin embargo, la fama de Melide no se debe solo a su rico patrimonio, sino también a una gastronomía destacada que se ha convertido en la carta de presentación de la localidad.
La principal atracción culinaria de Melide es, sin duda, el pulpo a feira. Tanto los habitantes como los numerosos visitantes afirman que aquí se prepara esta tradicional receta gallega siguiendo el estándar de excelencia, logrando un sabor y una textura inigualables. La experiencia gastronómica no estaría completa sin el pan gallego recién hecho, el vino local y otros manjares como los quesos artesanos o el lacón con grelos. Para terminar la comida, nada mejor que dulces tradicionales como los melindres.
El patrimonio histórico de Melide es igualmente impresionante. Entre sus tesoros arquitectónicos destaca la iglesia de Santa María (iglesia de Santa María de Melide). Este templo del siglo XII, reconocido como Monumento Nacional, conserva uno de los pocos altares románicos originales que quedan en Galicia. Muy cerca, junto a la iglesia de San Roque (iglesia de San Roque), se encuentra otro elemento único: el cruceiro de piedra más antiguo de la región, conocido como cruceiro. Data del siglo XIV y está decorado con bajorrelieves que representan a Cristo en la Gloria y la escena de la Crucifixión, en los que aún se aprecian restos de policromía antigua.
El casco antiguo de Melide es un auténtico museo al aire libre forjado por siglos de historia del Camino de Santiago (Camino de Santiago). Aquí se pueden contemplar elegantes pazos barrocos, capillas medievales y el Museo da Terra de Melide (Museo da Terra de Melide). El museo se ubica en el edificio del antiguo hospital de peregrinos y alberga piezas arqueológicas y etnográficas que dan testimonio del rico pasado de la comarca. Los alrededores, como las aldeas de Santa María de Leboreiro (Santa María de Leboreiro) y Furelos (Furelos), completan el panorama con puentes medievales e iglesias góticas, invitando a recorrerlos con calma.











