
En la provincia de Guadalajara, en pleno corazón de Castilla-La Mancha, se encuentra un lugar único donde la historia, el arte y la naturaleza se funden en armonía. Se trata de Pelegrina, una pequeña aldea medieval que forma parte del municipio de Sigüenza y está situada dentro del Parque Natural del Barranco del Río Dulce. Este destino atrae a viajeros que buscan una experiencia auténtica, lejos del bullicio de las ciudades.
Pelegrina, conocida a menudo como “el pueblo de los artistas”, cuenta con apenas una veintena de habitantes. Curiosamente, casi la mitad de ellos pertenece a profesiones creativas: pintores, ceramistas y grabadores. Su presencia aporta una atmósfera muy especial al lugar. El legado histórico del pueblo se remonta al periodo andalusí, del que dan testimonio las ruinas de una antigua torre de vigilancia. Más tarde, en el siglo XII, se edificaron un castillo—hoy reducido a pintorescas ruinas—y la iglesia románica de la Santísima Trinidad (iglesia de la Santísima Trinidad), que conserva valiosos elementos arquitectónicos.
El principal atractivo de Pelegrina es su entorno natural. El pueblo se hizo ampliamente conocido gracias al naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, quien grabó aquí muchos episodios de su famosa serie de televisión “El Hombre y la Tierra”. En su honor, en 1980 se inauguró un mirador situado a 2,5 kilómetros del pueblo. Desde allí se puede disfrutar de una vista panorámica de la curva del río Dulce y observar aves rapaces sobrevolando el cielo, como buitres leonados, águilas reales y halcones peregrinos. En el propio pueblo funciona un centro de información dedicado al legado del célebre defensor de la fauna ibérica.
Para los amantes del turismo activo, Pelegrina ofrece varias rutas de senderismo. La más popular es un sendero circular de unos 10 kilómetros que recorre el desfiladero de la Hoz de Pelegrina. Es una ruta de dificultad media, con un desnivel de unos 400 metros, que conduce hasta el salto de agua estacional de Gollorío. La cascada es más caudalosa en primavera y otoño, durante la temporada de lluvias. El recorrido pasa entre impresionantes formaciones rocosas que recuerdan rascacielos de piedra y ofrece a los excursionistas vistas inolvidables de cañones y la naturaleza salvaje de este pintoresco rincón de España.












