
La boda de Stella del Carmen, hija de Antonio Banderas y Melanie Griffith, con Alex Gruszynski se convirtió en uno de los acontecimientos sociales más comentados. La celebración, que tuvo lugar en una pintoresca finca de la provincia de Valladolid, estuvo llena de momentos conmovedores, aunque también se percibía cierta melancolía en el ambiente. La razón fue la ausencia de la generación mayor de la familia: los abuelos de la novia, de los cuales tres ya han fallecido. La única que pudo presenciar este día fue Tippi Hedren, la legendaria musa de Hitchcock de 95 años, cuya salud, según rumores, ya no le permite viajar. Se sintió especialmente la ausencia de los padres de Banderas, quienes fueron para él no solo familia, sino un verdadero pilar.
La historia de éxito del actor malagueño está estrechamente vinculada a sus padres, José Domínguez y Ana Banderas. Fueron ellos quienes creyeron incondicionalmente en el joven que soñaba con conquistar los escenarios. Cuando la futura estrella de Hollywood se trasladó a Madrid, apenas llevaba 15.000 pesetas en el bolsillo, pero contaba con el enorme apoyo moral de su familia. Nunca dudaron de su talento, ni siquiera cuando dio sus primeros pasos en los círculos teatrales de la capital y consiguió un papel clave con Pedro Almodóvar en «Laberinto de pasiones». Esa fe en él se convirtió en su principal capital en el camino hacia el reconocimiento mundial.
José Domínguez, comisario de policía, y Ana Bandera, maestra de escuela, llevaron una vida modesta en Málaga, en el barrio Esperanza. Siempre permanecieron cerca de su hijo, incluso cuando su nombre resonaba en todo el mundo. Lo acompañaron a los eventos más importantes, observando con orgullo cómo su hijo recibía prestigiosos premios, incluido el título de “Hijo Predilecto de Málaga”. En 2005, al recibir otro reconocimiento honorífico, Antonio pronunció unas palabras muy emotivas para sus padres. Los calificó como aquellos que, de manera invisible y silenciosa, formaron su personalidad y le entregaron los escudos que tantas veces lo protegieron en las batallas de la vida en un mundo lleno de confusión.
La pérdida de sus padres fue una de las pruebas más duras para el actor. El primero en fallecer fue su padre, en febrero de 2008, a los 87 años, en la famosa villa ‘La Gaviota’ en Marbella, tras una larga enfermedad. Casi diez años después, en noviembre de 2017, murió su madre. Ana Bandera falleció a los 84 años en una de las clínicas de Málaga. Antonio él mismo comunicó la tragedia a través de las redes sociales, compartiendo una foto suya en blanco y negro. El destino quiso que en los últimos días de su madre estuviera cerca de ella: el actor se encontraba justamente en su ciudad natal rodando la serie ‘Genius’, donde interpretaba a otro gran malagueño, Pablo Picasso. Ese vínculo invisible con su familia y su tierra natal, que lo acompañó toda la vida, también se transmitió a su hija, nacida en Marbella y que decidió casarse precisamente en España.











