
La vida de Tatiana Radziwill es el retrato de la auténtica aristocracia europea, donde los destinos personales se entrelazan con la historia de naciones enteras. Desde niña creció rodeada de tradiciones reales y de un ambiente de intrigas diplomáticas. Su amistad con la futura reina de España, Sofía, nació durante los años de exilio forzado de la familia real griega en Sudáfrica, cuando ambas niñas se vieron lejos de su patria a causa de la guerra. Fue allí, en un entorno ajeno, donde se forjó un lazo que perduraría durante décadas.
De jóvenes, Tatiana y Sofía solían pasar los veranos en Tatoi y en Mallorca, donde sus familias recuperaban la sensación de hogar. Pero el vínculo entre ellas iba más allá de la amistad: ambas pertenecían a los mismos círculos reales y, además, eran primas hermanas. Tatiana era hija de la princesa Eugenia de Grecia y del príncipe polaco-lituano Dominik Radziwill, lo que la convertía en representante de varias casas reales de Europa.
Raíces reales
La madre de Tatiana, la princesa Eugenia, era nieta del rey Jorge I de Grecia y de la gran duquesa Olga Romanova. Su padre, el príncipe Jorge de Grecia, estuvo casado con María Bonaparte, descendiente de Napoleón y reconocida investigadora del psicoanálisis, quien mantenía una estrecha relación con Sigmund Freud. Eugenia destacaba no solo por su noble linaje, sino también por la diversidad de sus intereses: viajó extensamente, escribió libros y estudió psicología. En 1938 contrajo matrimonio con Dominik Radziwiłł, con quien tuvo dos hijos, Tatiana y Jerzy. Tras el divorcio, Eugenia volvió a casarse, esta vez con el príncipe Raimondo della Torre e Tasso, y tuvo otro hijo, Carlo Alessandro, quien heredó el título de duque de Castel Duino.
La familia Radziwiłł es una de las dinastías más antiguas e influyentes de Europa del Este. Sus orígenes se remontan al siglo XIV, cuando se convirtieron en una fuerza destacada en el Gran Ducado de Lituania y la Mancomunidad Polaco-Lituana. Ya en el siglo XVI, los Radziwiłł obtuvieron el título principesco y desde entonces establecieron lazos matrimoniales con las casas más nobles del continente. Sus descendientes ostentaron el título de príncipes y desempeñaron un papel clave en la política de Polonia y Lituania.
Vínculos dinásticos
El padre de Tatiana, Dominik Radziwiłł, no solo era descendiente de la nobleza polaco-lituana, sino también oficial del ejército polaco. Su linaje incluía miembros de la aristocracia de Austria y Polonia, además de vínculos con la corona española. El abuelo paterno de Tatiana, Jerónimo Nicolás Radziwiłł, poseía vastas tierras y participó en la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Por su actividad fue arrestado y enviado a un campo soviético, lo que marcó una página trágica en la historia familiar.
La abuela paterna de Tatiana, Renata de Austria, era hija de la archiduquesa María Teresa y prima del rey Alfonso XIII de España. De su matrimonio con Jerónimo nacieron seis hijos, entre ellos Dominik, el padre de Tatiana. Así, por las venas de Tatiana corría sangre no solo de príncipes polacos y lituanos, sino también de archiduques austriacos y representantes de la monarquía española.
Herencia europea
Los lazos familiares de Tatiana Radziwiłł abarcaban prácticamente todas las casas reales de Europa. Por parte de madre estaba emparentada con dinastías de Grecia, Dinamarca, Rumanía, Reino Unido, Serbia, Francia y Rusia. Su abuela María Bonaparte, además de su labor científica, tuvo un papel importante en la vida de muchos nobles europeos, como cuando ayudó al príncipe Felipe de Edimburgo durante su exilio.
El abuelo de Tatiana, el príncipe Jorge de Grecia, no solo fue un alto funcionario, sino también una figura destacada en el mundo deportivo: presidió el comité de deportes acuáticos en los Juegos Olímpicos de Atenas y ocupó el cargo de alto comisionado en Creta. Sus relaciones con el príncipe danés Valdemar eran tema de conversación en los círculos aristocráticos.
La familia Radziwiłł siempre se ha distinguido por su capacidad de adaptarse a los cambios de época, manteniéndose fiel a sus tradiciones. Su historia no es solo una sucesión de títulos y matrimonios, sino también un ejemplo de cómo los destinos personales pueden influir en el curso de la historia europea.
Si no lo sabía, Tatiana Radziwiłł fue una de las aristócratas europeas más respetadas del siglo XX. Su linaje incluye monarcas griegos, polacos, lituanos, austriacos y españoles. Fue íntima amiga y pariente de la reina Sofía, además de mantener vínculos con numerosas casas reales. La dinastía Radziwiłł es conocida por su influencia en la política y la cultura europea a lo largo de los siglos. El nombre de Tatiana Radziwiłł sigue generando respeto en los círculos aristocráticos.












