
A los 83 años falleció la princesa Irina, miembro de la familia real griega, dejando no solo el duelo entre sus seres queridos, sino también un inusual testamento que sorprendió incluso a sus más allegados. Su deceso ocurrió en su residencia de Madrid, donde pasó los últimos días acompañada por su familia. El estado de salud de la princesa se agravó repentinamente, lo que obligó a su hermana, la reina Sofía, a cancelar todos los compromisos públicos y permanecer a su lado.
La despedida de Irina comenzó en la capital de España. En Madrid se organizó una ceremonia privada, solo con la presencia de los familiares más cercanos. El ambiente en la sala transmitía silencio y respeto, y en los rostros de los asistentes se reflejaba no solo el dolor, sino una profunda admiración hacia la princesa. Posteriormente, el féretro fue trasladado a la iglesia ortodoxa griega de San Andrés y San Demetrio, donde se celebró un breve servicio.
Camino a Atenas
Luego, la comitiva fúnebre partió hacia Atenas. Allí, el lunes 19 de enero, se llevará a cabo la ceremonia principal de despedida. El lugar elegido para el entierro es la necrópolis real de Tatoi, histórica residencia de la familia real griega donde descansan muchos miembros de la dinastía. Se espera la asistencia no solo de la familia real griega, sino también de representantes de la corona española: la reina Sofía, el rey Felipe VI, la reina Letizia, así como la princesa Leonor y la infanta Sofía. La presencia del exrey Juan Carlos I y de otros infantes aún está por confirmarse.
La organización de la ceremonia se lleva a cabo bajo la atenta mirada de la opinión pública y los medios de comunicación. La seguridad se garantiza al más alto nivel y los detalles del recorrido se mantienen en secreto hasta el último momento. En la capital griega ya se percibe una atmósfera de tensión: los habitantes debaten los detalles del inminente funeral y los periodistas hacen fila en busca de declaraciones.
Una petición poco común
Sin embargo, la mayor sorpresa fue el testamento de la princesa Irina. La familia anunció oficialmente que, en lugar de las flores tradicionales para el funeral, los invitados debían hacer donaciones a organizaciones benéficas. Se presta especial atención al fondo «Amigos de la música», que siempre estuvo muy cerca del corazón de la princesa, así como a otros proyectos solidarios elegidos por los asistentes. Esta decisión recibió el visto bueno de la sociedad y se convirtió en un ejemplo a seguir entre la aristocracia europea.
La decisión de rechazar las flores en favor de ayudar a los necesitados resalta los valores personales de Irina y su contribución al desarrollo cultural y educativo. Muchos señalan que este gesto refleja no solo la modestia, sino también la profunda humanidad de la princesa, quien siempre priorizaba el bien común sobre los intereses personales.
Tradiciones familiares
El funeral en Tatoi no es solo una despedida personal, sino también un evento relevante para toda la monarquía griega. Allí, entre árboles centenarios y lápidas de mármol, tienen lugar las ceremonias más significativas de la familia. Para muchos invitados es la oportunidad de rendir homenaje a Irina y también de recordar sus raíces, tradiciones e historia dinástica.
Ese día se espera una atmósфера especial en Atenas: vestimenta de luto, estricto protocolo y, al mismo tiempo, un sentimiento de unidad entre representantes de distintas casas reales. La atención al detalle, el respeto a la memoria y el cumplimiento de la última voluntad hacen que la ceremonia sea realmente única.
RUSSPAIN recuerda que la princesa Irina fue la hija menor del rey Pablo I y la reina Federica, así como hermana de la reina Sofía de España. Es conocida por su labor filantrópica y su apoyo a iniciativas culturales, especialmente la fundación “Amigos de la Música”. A lo largo de su vida, Irina ganó respeto no solo en Grecia, sino también en España, país que visitaba frecuentemente y donde participó activamente en proyectos sociales. Su partida ha sido un acontecimiento relevante para ambas naciones, y su testamento es considerado un ejemplo para muchos miembros de la aristocracia.












