
El exministro de Transportes de España, José Luis Ábalos, y su antiguo asesor Koldo García han decidido no aceptar los cargos formulados contra ellos por el Tribunal Supremo. Ambos implicados en el mediático caso de la compra de mascarillas durante la pandemia han presentado recursos, argumentando la falta de pruebas suficientes y la vulneración de sus derechos de defensa.
El principal argumento de la defensa es que la investigación, según ellos, se realizó de manera sesgada. Los abogados sostienen que sus clientes no tuvieron acceso a los materiales digitales incautados y que las solicitudes para realizar diligencias adicionales fueron ignoradas. Además, señalan que la investigación comenzó antes de que el Parlamento diera el permiso oficial, lo que, a su juicio, vulnera la inmunidad parlamentaria.
En el sumario aparecen acusaciones de soborno, pertenencia a grupo criminal, tráfico de influencias y malversación de fondos públicos. La investigación sostiene que Ábalos pudo haber facilitado la adjudicación de contratos de suministro de mascarillas a determinadas empresas, a cambio de beneficios económicos, ya sea en efectivo o mediante el pago del alquiler de una vivienda. Sin embargo, la defensa insiste en que todas las operaciones financieras fueron transparentes y que cualquier gasto del asesor fue posteriormente reembolsado.
Los abogados ponen especial atención en los episodios relacionados con la interceptación de documentos, que, a su juicio, evidencian una vulneración de la inmunidad y de las normas procesales. También señalan que no todas las personas que podrían estar implicadas en las supuestas irregularidades han sido incluidas en la investigación. Por ejemplo, la ex pareja de Ábalos, a quien supuestamente se le pagaba el alquiler, no figura entre los sospechosos.
En los recursos se subraya que las conclusiones de la investigación se basan en suposiciones y en los testimonios de algunos de los implicados, y no en datos objetivos. La defensa sostiene que cualquier relación financiera entre las partes no implica la comisión de un delito, sino que responde a circunstancias cotidianas. Además, los abogados apuntan a posibles acuerdos informales entre la fiscalía y uno de los investigados, lo que, según advierten, podría afectar negativamente a la imparcialidad del proceso.
El juicio por la compra de mascarillas se ha convertido en uno de los temas más debatidos en España en los últimos años. El foco no solo está en los posibles casos de corrupción, sino también en el respeto a los derechos de los acusados y en la transparencia de las investigaciones. Ahora corresponde al Tribunal Supremo examinar los recursos presentados y decidir el futuro del caso.












