
En las Islas Canarias crece la tensión entre los productores de plátanos. El motivo ha sido la noticia sobre la firma de un acuerdo entre el Ministerio de Agricultura de España y Ecuador, cuyos detalles aún no han sido revelados. Los agricultores locales temen que esta medida pueda provocar una mayor llegada de bananas ecuatorianas a precios bajos al mercado español, lo que pondría en riesgo sus ingresos y el futuro del sector.
Ecuador lleva mucho tiempo ocupando las primeras posiciones en la exportación mundial de bananas. Los productos de este país cuestan mucho menos que los plátanos canarios y, en los supermercados, el plátano suele verse como una alternativa más económica. Aunque se afirma que el memorando trata principalmente sobre aspectos ecológicos y técnicos de la cooperación, la desconfianza entre los agricultores canarios va en aumento. Han solicitado en repetidas ocasiones al ministerio el texto completo del acuerdo, pero aún no han recibido respuesta.
En el documento firmado entre Ecuador y la Unión Europea se establecen prioridades para la próxima década: desde la protección del medio ambiente y el desarrollo científico hasta el apoyo a las pequeñas empresas y la lucha contra la desnutrición infantil. Sin embargo, para los productores canarios la principal preocupación sigue siendo la competencia. El coste de producción de bananas en Ecuador es considerablemente más bajo que en Canarias, principalmente por la mano de obra barata y los menores costes de recursos. Esto hace que la competencia por el mercado sea prácticamente imposible para los agricultores locales.
En los últimos años, la situación solo ha empeorado. La importación de plátanos a Europa ha crecido un 20% desde 2022, mientras que los precios de compra de esta fruta han caído casi a la mitad en los últimos 15 años. Si en 2010 una tonelada de plátanos costaba 148 euros, ahora el precio ha bajado hasta los 72 euros. Los productores canarios han salido en varias ocasiones a protestar, exigiendo condiciones justas y normas unificadas para todos los participantes del mercado. Consideran que la situación actual genera una clara desigualdad: a los países de América Latina se les imponen requisitos mucho menos estrictos que a los agricultores españoles.
El ministerio asegura que no se trata de un acuerdo comercial, sino de un protocolo para intercambiar experiencias en riego, seguros agrícolas y gestión de riesgos relacionados con el cambio climático. La institución destaca que no se están introduciendo nuevas condiciones para la importación o exportación de productos, y que el plátano canario sigue siendo uno de los símbolos de la gastronomía española y de la economía del archipiélago. Sin embargo, la preocupación entre los agricultores persiste: esperan transparencia y garantías de que sus intereses no se sacrifiquen en acuerdos internacionales.












