
En Badalona persiste la tensión tras el reciente desalojo de cientos de migrantes del antiguo instituto B9. El alcalde, Xavier García Albiol, califica este lugar no solo como un refugio temporal, sino como un auténtico epicentro de actividad delictiva. Según sus declaraciones, en el edificio abandonado prosperaban mafias, prostitución y tráfico de drogas. Las personas que controlaban el recinto supuestamente cobraban a otros por poder pasar la noche allí.
Actualmente, más de 400 antiguos habitantes del B9 han quedado dispersos por distintos rincones de la ciudad. Hasta ahora no se ha encontrado ninguna solución, ni temporal ni permanente, para su situación. El Ayuntamiento está negociando con el gobierno de Cataluña para al menos retirar a estas personas de la calle de forma provisional, pero el futuro continúa siendo incierto. Albiol reitera que no ve opciones para una acogida a largo plazo de tanta gente en Badalona.
Aumento de la tensión
Las últimas noches en la ciudad han estado marcadas por la inestabilidad. Algunos vecinos salieron a la calle para protestar contra la presencia de migrantes, e incluso hubo quienes trataron de impedir la entrega de ayuda humanitaria. Al mismo tiempo, una parte de la ciudadanía defiende a los desalojados, generando choques entre ambos bandos. El propio alcalde no se considera responsable de la escalada y afirma que sus palabras no pudieron provocar reacciones así. Confía en que los vecinos son capaces de tomar decisiones por sí mismos y no se dejan llevar por llamados ajenos.
A pesar de ello, se percibe una clara tensión en la ciudad. Unos exigen la expulsión inmediata de los migrantes de Badalona, mientras que otros insisten en que se les brinde ayuda y alojamiento temporal. Albiol niega que la ciudad esté dividida en dos bandos irreconciliables, aunque los hechos demuestran lo contrario: los conflictos entre partidarios y detractores de los migrantes se hacen cada vez más evidentes.
Problemas con el albergue
La posible reapertura de un albergue municipal para personas sin hogar ha vuelto a ser tema central de debate. Este edificio fue clausurado por el ayuntamiento en 2024 y, recientemente, alrededor de diez migrantes accedieron al lugar. El alcalde rechaza de plano la idea de reabrir el albergue, argumentando que el edificio se encuentra en estado ruinoso. Según explica, antes solían alojarse allí siempre las mismas personas, que generaban múltiples problemas a los vecinos: robos, amenazas y otros incidentes molestos.
Como consecuencia, la mayoría de los desalojados de B9 se ve obligada a pasar la noche bajo un puente de la autopista C-31 o a buscar refugio temporal en locales de organizaciones benéficas y parroquias. Algunos lograron alojarse en un hostal del barrio de Sants en Barcelona, y cinco recibieron alojamiento temporal en casas particulares de personas que decidieron ayudar de forma voluntaria.
Mal tiempo y nuevas dificultades
La última semana trajo nuevos desafíos para los antiguos residentes de B9. En Badalona llovió casi a diario y el sábado la ciudad estuvo en alerta por fuertes precipitaciones. En solo 24 horas cayeron hasta 75 litros de lluvia por metro cuadrado, lo que agravó aún más la situación de quienes se quedaron sin techo.
Mientras las autoridades buscan soluciones, el destino de cientos de migrantes sigue siendo incierto. La ciudad enfrenta no solo un problema social, sino también una emergencia humanitaria que exige medidas urgentes y eficaces.












