
Vic, una ciudad en Cataluña, se ha situado en el centro del debate sobre la política migratoria tras las declaraciones del alcalde Albert Castells. El jefe del municipio considera que el fuerte aumento del número de residentes que llegan sin documentación ni trabajo está saturando las escuelas y centros de salud de la ciudad. Según él, en los últimos meses han llegado a la ciudad unas 1.700 personas sin permiso de trabajo.
Castells señala que, en las últimas tres décadas, la población de Vic ha aumentado casi un 70%. Esto es significativamente superior al promedio regional. El alcalde destaca que la ciudad siempre ha estado abierta a quienes llegan con un proyecto de vida claro, pero la situación actual supera la capacidad del municipio.
Desafío demográfico
A juicio de Castells, la afluencia incontrolada de nuevos habitantes pone en riesgo la sostenibilidad de la infraestructura urbana. Afirma que los recursos del sistema educativo y sanitario deben repartirse prioritariamente entre los recién llegados, lo que afecta negativamente a los residentes locales. El alcalde teme que la juventud de Vic pueda enfrentar dificultades en el futuro y que las personas mayores se queden sin el apoyo necesario.
Las autoridades locales ya han solicitado al presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, dialogar sobre posibles medidas para contener el crecimiento demográfico. Castells insiste en la necesidad de revisar las normas de empadronamiento para que el municipio pueda decidir de forma autónoma a quién registrar y a quién no.
Posición del Ayuntamiento
El alcalde subraya que no se trata de discriminar por nacionalidad o condición social. El objetivo principal es mantener el equilibrio y garantizar el acceso a los servicios básicos para todos los vecinos. Castells propone imponer restricciones al empadronamiento para quienes no tengan permiso de trabajo ni posibilidad de emplearse legalmente.
Reconoce que la migración juega un papel importante en la economía de Vic, pero considera que la ciudad no debe convertirse en refugio de personas obligadas a trabajar en la economía sumergida. En su opinión, este escenario solo agrava los problemas sociales y económicos.
Reacción del partido
Castells asegura que cuenta con el apoyo de la dirección de Junts para su iniciativa. Según explicó, no solo las grandes ciudades enfrentan este problema, sino también pequeños municipios de toda Cataluña. Las autoridades buscan una estrategia común para afrontar las consecuencias de la migración descontrolada.
En las últimas semanas, la cuestión migratoria se ha convertido en uno de los temas centrales del debate político regional. Según las encuestas, Junts y Aliança Catalana están prácticamente igualados, lo que está llevando a ambas formaciones a endurecer su discurso sobre demografía y políticas sociales.
Una ciudad en la encrucijada
Vic, tradicionalmente considerada una ciudad abierta a nuevos ciudadanos, ahora se ve obligada a buscar un equilibrio entre la hospitalidad y la capacidad de su infraestructura. El ayuntamiento insiste en que es necesario “poner orden” en el padrón municipal para proteger los derechos e intereses de toda la población.
La cuestión de quién podrá quedarse en Vic y en qué condiciones sigue abierta. Las autoridades municipales y regionales continúan debatiendo posibles cambios legislativos que permitan responder de manera más flexible a los retos demográficos.
Por cierto, Albert Castells ocupa el cargo de alcalde de Vic desde 2023 y pertenece al partido Junts per Catalunya. Bajo su dirección, la ciudad experimenta una de las tasas de crecimiento poblacional más altas de Cataluña. Junts per Catalunya es una fuerza política que aboga por una mayor autonomía para la región y participa activamente en los debates sobre migración y políticas sociales.












