
En la región de Abay, Kazajistán, arqueólogos han descubierto un monumento único de la Edad de Bronce que cambia por completo la visión tradicional sobre el desarrollo de las civilizaciones en Asia Central. Semiyarka, situada en una colina junto al río Irtysh, resultó ser mucho más que un asentamiento: era un gran centro con una planificación clara y una zona industrial.
Durante mucho tiempo se creyó que las estepas de Asia Central en la Edad de Bronce estaban habitadas solo por tribus nómadas con un estilo de vida sencillo. Sin embargo, nuevas investigaciones han demostrado que aquí existieron sociedades complejas capaces de construir grandes asentamientos permanentes y desarrollar la artesanía.
Las excavaciones, iniciadas a principios del siglo XXI, permitieron descubrir restos de decenas de viviendas, edificios públicos y murallas defensivas. Según los últimos datos, la superficie de Semiyarka alcanza los 140 hectáreas, el doble que las estimaciones previas. Dentro del asentamiento, los arqueólogos hallaron barrios separados, construidos siguiendo un único plan, lo que evidencia la existencia de una administración centralizada y una estructura social desarrollada.
La atención especial de los investigadores la atrajo una zona dedicada exclusivamente a la producción metalúrgica. Aquí se encontraron crisoles, escoria y productos terminados de bronce. El análisis reveló que los artesanos locales dominaban la tecnología para obtener bronce con estaño utilizando materia prima traída desde las montañas de Altái, situadas a cientos de kilómetros del asentamiento. Esto indica la existencia de amplias redes comerciales y de transporte.
La mayoría de los hallazgos cerámicos pertenecen a la cultura Alekseevsko-Sargarin, que existió entre los siglos XV y XI a.C. También se han descubierto artefactos relacionados con la cultura Cherkaskul, aún más antigua. Esta diversidad evidencia una ocupación prolongada del territorio y contactos culturales con regiones vecinas.
Los investigadores destacan que Semiyarka desempeñó un papel clave como centro económico y administrativo, por donde transitaban flujos de bienes y tecnologías entre Oriente y Occidente. Según los expertos, fueron asentamientos como este los que sentaron las bases para el surgimiento de futuras rutas comerciales, incluida la Ruta de la Seda.
Las excavaciones en el territorio de Semiyarka continúan, y los científicos esperan nuevos descubrimientos que permitan comprender aún mejor los procesos de formación de sociedades complejas en las estepas de Eurasia. Ya hoy, los hallazgos en Semiyarka obligan a replantear las ideas establecidas sobre el papel de Asia Central en la historia del mundo antiguo.











