
En Asturias ha resurgido el malestar entre los ganaderos debido a las nuevas normativas para el control de la población de lobos. Representantes de las asociaciones agrarias locales aseguran que las medidas propuestas por las autoridades no responden a las verdaderas necesidades de la región. A su juicio, el número de animales autorizados para ser abatidos y la cantidad de participantes por operación son insuficientes para frenar los ataques al ganado.
Recientemente, los ayuntamientos recibieron notificaciones sobre una nueva campaña para regular la población de lobos. Sin embargo, los ganaderos critican que estas cartas llegaron demasiado tarde, ya que queda muy poco para que finalice el periodo permitido de caza. Según explican, este retraso hace prácticamente imposible poner en marcha actuaciones efectivas.
Restricciones y preocupaciones
Según las nuevas directrices, este año está previsto abatir 54 lobos y cada cuadrilla organizada no podrá superar los 25 integrantes. Para los ganaderos, tales restricciones no son adecuadas, especialmente en zonas montañosas de difícil acceso donde la presencia de depredadores es mayor. Temen que este planteamiento provoque un repunte de los ataques al ganado en los próximos meses.
La inquietud aumenta ante la posibilidad de que entre los lobos abatidos haya ejemplares de grupos reproductores. Los ganaderos consideran que esto podría causar que el próximo año nazcan más crías de las que se pretende eliminar, agravando así el problema en vez de solucionarlo.
Ineficacia de las medidas anteriores
Los agricultores locales señalan que los intentos anteriores de controlar la población de lobos no han dado resultados tangibles. Destacan que la participación de los clubes de caza locales en este tipo de operativos es una medida forzada, lo que subraya la necesidad de revisar toda la estrategia. Según ellos, sin cambios radicales, la situación de los ataques al ganado seguirá igual.
Los ganaderos insisten además en que, tras cada incidente de ataque a animales, se realicen acciones de control de forma inmediata. Consideran que solo equipos especializados pueden responder eficazmente a estos incidentes, y que las restricciones actuales solo dificultan la resolución rápida del problema.
Exigencias a las autoridades
Las organizaciones agrícolas reclaman una revisión de los criterios para planificar las batidas. Piden aumentar el número de participantes en cada operativo y adoptar un enfoque más flexible para determinar la cantidad de animales a abatir. Además, los ganaderos consideran fundamental respetar el derecho a proteger sus propiedades y animales, especialmente en zonas remotas donde la ayuda no llega de inmediato.
En caso de que las autoridades no cedan, los ganaderos temen que la situación con los ataques al ganado pueda empeorar la próxima temporada. Están convencidos de que, si no se adoptan medidas urgentes y efectivas, el problema persistirá en el futuro.











