
En Sevilla ha estallado un grave conflicto entre el ayuntamiento y la policía local. En pleno periodo de preparativos para las celebraciones navideñas, cuando se prevén grandes aglomeraciones en las calles, la ciudad se enfrenta a una escasez de agentes de seguridad. El alcalde José Antonio Sanz se ha visto obligado a activar un plan de emergencia para garantizar, en la medida de lo posible, la seguridad durante los eventos multitudinarios. Sin embargo, de los 682 agentes previstos, solo 233 se presentaron al servicio. Esta situación ha generado preocupación entre los vecinos y ha puesto en riesgo la celebración de las festividades.
La principal causa de las ausencias masivas de agentes son las discrepancias entre el ayuntamiento y los sindicatos policiales. Los agentes han expresado su descontento con las condiciones laborales y la forma en la que las autoridades han gestionado la escasez de personal. En concreto, los policías critican verse obligados a trabajar bajo un régimen de emergencia debido a fallos en la planificación presupuestaria y la organización de los eventos municipales.
Disputas presupuestarias
Este año, las autoridades municipales se han enfrentado a la falta de fondos para pagar las horas extra de la policía. De los 17 millones de euros destinados a primas y gratificaciones, en diciembre apenas quedaban 17 mil. El ayuntamiento intentó solucionar el problema ofreciendo adelantar partidas de presupuestos futuros, pero todos los partidos de la oposición se opusieron. Acusaron a la administración de mala planificación y de organizar un número excesivo de eventos que no pueden ser cubiertos con el personal policial disponible.
Los sindicatos policiales tampoco respaldaron el plan propuesto. Exigían que se reconocieran como especiales los 40 días festivos, lo que permitiría movilizar a más agentes y aumentar el pago por horas extras. Sin embargo, las autoridades solo aceptaron 20 días, alegando falta de recursos. Como no se llegó a un acuerdo, el ayuntamiento activó el antiguo plan de emergencia, que normalmente se usa en caso de catástrofes naturales.
Amenazas legales
La situación se agravó cuando el alcalde amenazó con sanciones disciplinarias e incluso acciones legales contra los agentes que no se presentaran a trabajar sin justificación. Los sindicatos, por su parte, interpusieron quejas contra las medidas del gobierno municipal y estudian acudir a los tribunales por abuso de poder. El ambiente en la ciudad está tenso: ambas partes se acusan mutuamente de irresponsabilidad y de violar la ley.
El pasado fin de semana, durante los grandes eventos en Sevilla —el encendido de las luces navideñas y el partido de fútbol entre el Sevilla y el Betis—, apenas se vio presencia policial en las calles. Los vecinos se quejaron de la falta de orden, y algunos funcionarios tuvieron que regular el tráfico personalmente. Se produjeron atascos en algunos barrios y la seguridad estuvo a cargo principalmente de la protección civil y la policía nacional.
Posturas de las partes
El Ayuntamiento insiste en que la seguridad ciudadana es la prioridad y acusa a los sindicatos de exigir condiciones excesivas. Por su parte, representantes policiales aseguran que la ciudad gastó todo el presupuesto en primas durante el primer semestre y ahora intenta resolver el problema a costa de los empleados. También señalan que Sevilla se ha convertido en un “parque de atracciones” donde se celebran eventos multitudinarios de forma constante, pero no hay recursos suficientes para garantizar su seguridad.
Ante la proximidad de un largo fin de semana y nuevos eventos masivos, las autoridades llaman a los agentes a mantener la profesionalidad y permanecer en sus puestos. Los sindicatos se muestran dispuestos al diálogo, aunque las posiciones siguen alejadas. Los vecinos observan con preocupación la evolución del conflicto, temiendo que la ausencia policial derive en altercados durante las celebraciones.











