
Los acontecimientos impactantes de octubre de 2024 en la Comunitat Valenciana siguen generando intensos debates entre los residentes de la región. En pleno apogeo de la catástrofe, cuando el número de víctimas mortales ya había alcanzado niveles trágicos, las autoridades debatían la posibilidad de imponer una cuarentena de emergencia para toda la población. Esta medida podría haber sido la más estricta en la historia de la autonomía, y su discusión se llevó a cabo en un contexto de extrema incertidumbre y presión.
La cuestión de por qué la decisión sobre una posible restricción de movimientos se discutió precisamente cuando la mayoría de las víctimas ya había sido encontrada sigue sin respuesta. Según Ignacio Lleó, abogado del departamento de Justicia e Interior, las consultas sobre la implementación de la cuarentena comenzaron la tarde del 29 de octubre, cuando la situación ya estaba fuera de control. En ese momento, el Centro de Coordinación de Emergencias ya había enviado una alerta masiva a los teléfonos móviles, pero para muchos llegó demasiado tarde.
Discrepancias internas
Dentro del gobierno surgieron debates sobre la conveniencia de medidas tan radicales. Lleo señaló que su consulta con la dirección del departamento de justicia se realizó en un contexto de incertidumbre jurídica, originada tras la pandemia de COVID-19. Los recuerdos de las restricciones masivas a los derechos ciudadanos aún estaban frescos para los funcionarios, lo que provocó solicitudes legales adicionales. Según Lleo, no era necesario un dictamen específico del equipo jurídico para decidir sobre cuarentena o evacuación, pero el asunto se debatió igualmente al más alto nivel.
La atención principal se centró en el riesgo de ruptura de la presa de Forata en Yátova, que, según los expertos, podría haber causado la muerte de miles de personas. Este factor fue el argumento principal a favor de debatir una posible cuarentena. Sin embargo, pese a las previsiones alarmantes, no se adoptó finalmente una decisión sobre la imposición de restricciones.
Quién tomó las decisiones
En las discusiones participaron no solo representantes del departamento de justicia, sino también otras figuras clave del gobierno regional. En concreto, el exjefe de gabinete del presidente Carlos Mazón, José Manuel Cuenca, envió un mensaje a la exasesora Salomé Pradas, rechazando de manera tajante la idea de la cuarentena. Este episodio, registrado notarialmente, se convirtió en uno de los momentos clave en la investigación de las circunstancias en que se tomaron decisiones durante las horas críticas de la tragedia.
Lleó, compareciendo ante el tribunal como testigo, subrayó que no sabe si su asesoría estuvo relacionada con la postura de Cuenca o con otros debates internos. La cuestión de quién exactamente impulsó el análisis de la base legal para la cuarentena quedó sin respuesta. Solo se sabe que la solicitud provino del viceministro de Justicia y Asuntos Internos, Ricardo García, quien no precisó el origen de la pregunta.
Matices jurídicos
Al recordar los acontecimientos de aquellos días, Lleó señaló que las dudas legales surgieron a raíz de la experiencia durante la pandemia, cuando las restricciones masivas a las libertades ciudadanas provocaron intensos debates. Esta vez, según él, la situación exigía acciones rápidas y decisivas, pero el temor a posibles consecuencias jurídicas frenó a los funcionarios. Como resultado, a pesar de que existían fundamentos legales para imponer una cuarentena o evacuar, las autoridades prefirieron no arriesgarse y se limitaron a informar a la población.
En enero de 2026, se presentó ante el tribunal un informe oficial que confirmaba que el servicio jurídico efectivamente había sido consultado por teléfono sobre la posibilidad de instaurar una cuarentena el día de la tragedia. Este documento reavivó el debate sobre la eficacia del actuar de las autoridades en un momento crítico y por qué decisiones tan importantes se tomaron con retraso.
Consecuencias para la confianza
La difusión de nuevos detalles sobre el desarrollo de las discusiones dentro del gobierno volvió a poner en duda la transparencia y la coordinación de las estructuras regionales en una situación de emergencia. Para muchos habitantes de Valencia, estas revelaciones recordaron cuán rápidamente pueden surgir desacuerdos incluso entre altos funcionarios cuando está en juego la vida y la seguridad de miles de personas.
El escándalo en torno al debate sobre la cuarentena en octubre de 2024 sigue agitando la opinión pública. Persisten las preguntas sobre por qué las decisiones se tomaron tan tarde y quién es responsable del retraso. Al mismo tiempo, este episodio se ha convertido en una lección para todos los que tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad ciudadana en tiempos de crisis.











