
La empresa española Ayesa, con sede en Sevilla, se ha convertido en el centro de atención del mundo empresarial. En las próximas semanas deberá decidir quién será su nuevo socio estratégico tras la salida del fondo AMCE. En los últimos cuatro años, la firma ha experimentado un crecimiento impresionante, casi triplicando su facturación y ampliando su plantilla hasta los 13.000 empleados.
En 2021, AMCE adquirió el paquete mayoritario de acciones de Ayesa, invirtiendo importantes sumas en su desarrollo y en adquisiciones. Gracias a estas inversiones, la compañía no solo afianzó su posición en el mercado, sino que también pasó de centrarse en la ingeniería tradicional a apostar por la tecnología digital. Durante este periodo, Ayesa compró varias empresas tecnológicas, entre ellas Ibermática, M2C, Emergya y Core. Estas operaciones permitieron a la firma llegar a nuevos mercados y aumentar notablemente el peso del negocio tecnológico en sus ingresos totales.
Dos áreas, dos futuros socios
Actualmente, la dirección de Ayesa ha decidido dividir el negocio en dos áreas independientes: una de ingeniería y otra tecnológica. Esta estrategia busca facilitar la llegada de nuevos inversores, permitiendo que cada uno se enfoque en el segmento de su interés. La valoración de la empresa se acerca a los mil millones de euros, y tanto grandes fondos de inversión como actores especializados del sector —incluyendo importantes operadores de telecomunicaciones y entidades financieras— han mostrado interés en la división tecnológica.
Se presta especial atención al desarrollo en los mercados de habla inglesa. Entre los planes está la expansión a Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia. Esta línea de negocio ya ha despertado el interés de potenciales socios, que ven en Ayesa un jugador prometedor a nivel global.
Cambio de accionistas y nuevos horizontes
El fondo AMCE finaliza su ciclo de inversión y se prepara para salir del capital de la empresa. Ya ha comenzado el proceso de búsqueda de nuevos accionistas, entre los que figuran tanto fondos internacionales como grandes corporaciones españolas. Entre las partes interesadas se encuentran Blackstone, HIG, Capvest, así como uno de los líderes del sector de telecomunicaciones del país. BBK tampoco se queda al margen y busca recuperar parte de los activos vinculados a la vasca Ibermática.
La familia fundadora, que ha dirigido Ayesa desde sus inicios, destaca que la compañía atraviesa el mejor momento de su historia. La dirección confía en que un nuevo socio no solo permitirá mantener, sino también multiplicar los éxitos de los últimos años. El principal objetivo es situarse entre los cinco principales proveedores tecnológicos de España y afianzarse entre las cincuenta mayores firmas de ingeniería a nivel mundial.
Las próximas decisiones definirán el futuro
En el próximo mes se sabrá quién liderará la nueva etapa de desarrollo de Ayesa. De la elección de los inversores dependerá no solo la estrategia futura, sino también la capacidad de la empresa para ejecutar sus ambiciosos planes de expansión e innovación. El mercado español sigue con expectación este proceso, ya que está en juego el destino de uno de los actores más dinámicos del sector.











