
Desde principios de 2026 entra en vigor en las carreteras de España una nueva normativa: cada vehículo está obligado a llevar consigo una baliza V16 para señalización de emergencias. Este dispositivo, en teoría destinado a mejorar la seguridad vial, inesperadamente se ha convertido en una potencial amenaza grave para un grupo concreto de conductores y pasajeros.
Se trata de personas con marcapasos. En los últimos meses, el debate en torno a la baliza V16 ha ido mucho más allá de su certificación o la calidad de sus baterías. Ahora, la atención se centra en cómo la base magnética del dispositivo puede afectar a los implantes médicos. Resulta que el imán incorporado en la base de la baliza, utilizado para fijarla a superficies metálicas del vehículo, puede interferir con el funcionamiento de los marcapasos, provocando que entren en modo fijo a 60 latidos por minuto. No se trata solo de una peculiaridad técnica: representa una amenaza real para la vida.
Un riesgo inesperado
Muchos conductores, acostumbrados a las típicas advertencias sobre mantener dispositivos electrónicos alejados de implantes médicos, no imaginaban que una simple luz de señalización pudiera causarles problemas. Sin embargo, eso es precisamente lo que está sucediendo: el campo magnético de la baliza V16 es lo bastante potente como para provocar fallos en un marcapasos si el dispositivo se coloca demasiado cerca del pecho de una persona implantada.
En los manuales de algunas balizas aprobadas para su uso en España ya han aparecido advertencias especiales. Los fabricantes indican expresamente: mantenga el imán alejado de la zona donde esté implantado un marcapasos o desfibrilador. Pero, ¿cuántos conductores leen estas instrucciones con atención? Especialmente en una situación de estrés al costado de la carretera, cuando hay que colocar la señalización con urgencia.
Los problemas no terminan aquí
La situación se complica porque la baliza V16 ya genera dudas entre los automovilistas. Además del riesgo para la salud, se señalan otras desventajas: no todos los dispositivos garantizan suficiente visibilidad en condiciones adversas o de noche, y las baterías de algunos modelos se agotan antes de lo prometido. Conductores reportan que, tras media hora de uso continuo, la baliza puede apagarse repentinamente, dejando el vehículo sin señal de advertencia.
Sin embargo, ha sido precisamente el riesgo para personas con marcapasos lo que ha causado verdadera conmoción. En un país donde el número de pacientes con estos dispositivos aumenta cada año, este asunto no puede ignorarse. Conductores y pasajeros con implantes se ven obligados a extremar precauciones, e incluso a veces a evitar utilizar la baliza por sí mismos.
Preguntas sobre la obligatoriedad
La implantación obligatoria de la baliza V16 en España se concibió inicialmente como una medida para aumentar la seguridad vial. Sin embargo, ahora queda claro que las soluciones universales no siempre se adaptan a todos. La introducción de nuevos estándares sin tener en cuenta las condiciones de salud de los ciudadanos puede acarrear consecuencias imprevistas. Los conductores con marcapasos se han visto en una situación donde cumplir la ley puede suponer un riesgo para su vida.
Por ahora, las autoridades no han propuesto alternativas para este grupo de ciudadanos. Solo queda confiar en la atención de los propios conductores y sus familiares. No obstante, en situaciones de estrés o emergencia, resulta difícil esperar un cumplimiento perfecto de las instrucciones. Las carreteras españolas enfrentan ahora un nuevo factor de riesgo al que hasta hace poco nadie prestaba atención.











