
La situación del servicio ferroviario de Rodalies en Barcelona se ha convertido en una verdadera prueba para los habitantes de la ciudad. Las interrupciones en el transporte afectaron a miles de pasajeros, provocando una ola de indignación y descontento. En medio de esta crisis, el ayuntamiento celebró una sesión extraordinaria para analizar las acciones de las autoridades regionales y del alcalde.
Acusaciones y desacuerdos
La sesión de emergencia fue impulsada por el partido Junts, que logró reunir a representantes de ERC y de fuerzas de izquierda. Tras el debate, se aprobó un documento en el que se critica duramente la gestión del Govern de Cataluña durante la crisis del transporte. La atención también se centró en el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, a quien se acusó de falta de liderazgo y pasividad en los primeros días del caos.
Prácticamente todos los asistentes manifestaron su descontento porque el alcalde no se pronunció públicamente de inmediato tras los primeros problemas en la red ferroviaria. Collboni, por su parte, pidió disculpas a los pasajeros y subrayó que el ayuntamiento reforzó tanto el transporte público como la vigilancia de la policía local. Recordó que reclamó dimisiones en las direcciones de Adif y Renfe, y condenó públicamente la situación surgida.
Reproches políticos
El diputado de Junts, Jordi Martí Galvis, no ocultó sus emociones al acusar al alcalde de limitarse a comunicados formales en redes sociales y de no mostrar una preocupación real por los ciudadanos. Según él, la falta de competencias directas no exime al gobierno municipal de la responsabilidad ante lo sucedido. Martí Galvis también señaló que Collboni prefirió evitar el conflicto con sus compañeros de partido de PSC y PSOE para no deteriorar la relación con el gobierno central.
La líder del grupo municipal de los comunes, Gemma Tarafa, declaró que el alcalde prácticamente desapareció del mapa en pleno auge de la crisis. Le reprochó que hable de infraestructuras solo en el contexto del aeropuerto, ignorando los problemas del transporte público masivo. La representante de ERC, Elisenda Alamany, apoyó la iniciativa de Junts y recordó que anteriormente este partido no había mostrado interés por los problemas de Rodalies cuando negociaba con el gobierno.
Reacción de la oposición
Mientras las principales fuerzas políticas de Barcelona se unieron para criticar a las autoridades regionales y municipales, los representantes de Vox y PP adoptaron una postura expectante y se abstuvieron de votar. Esta decisión generó preguntas entre otros miembros de la sesión, aunque no influyó en la aprobación final de la resolución.
Durante el debate se escucharon llamados a tomar medidas más contundentes y buscar nuevas soluciones para evitar crisis similares en el futuro. Sin embargo, hasta el momento ninguna de las partes ha presentado un plan concreto para salir de la situación actual. Los ciudadanos siguen enfrentándose a interrupciones en el servicio de Rodalies, mientras que las disputas políticas no hacen más que intensificarse.












