
En los próximos años, los ciudadanos de Barcelona experimentarán profundos cambios en su entorno urbano habitual. El ayuntamiento ha anunciado el lanzamiento del mayor programa de renovación de infraestructuras, que abarcará 29 distritos a la vez. Se han destinado más de 200 millones de euros a este fin, lo que promete transformar notablemente la imagen de la ciudad y la vida cotidiana de sus habitantes.
Las autoridades subrayan que no se trata de simples arreglos superficiales, sino de una modernización integral de los elementos clave de la infraestructura urbana. Se presta especial atención a los distritos con desniveles y terrenos complicados, donde los vecinos enfrentan a diario dificultades de movilidad. En 2026 comenzará la renovación y sustitución de escaleras mecánicas y ascensores que llevan tiempo necesitando intervención. El plan prevé la sustitución completa de 11 grupos de escaleras mecánicas (24 dispositivos individuales) y la modernización de 13 ascensores, asegurando que ninguno de ellos supere los 15 años de antigüedad.
Movilidad urbana
Para muchos habitantes de los barrios de Carmel, Roquetes, la Teixonera, Ciutat Meridiana y Vallbona (nombres originales), estos cambios pueden ser decisivos. En estas zonas, las escaleras mecánicas y los ascensores no son un lujo, sino una necesidad vital. El ayuntamiento asegura que tras la renovación, ninguna escalera tendrá más de 20 años de antigüedad y los ascensores obsoletos serán cosa del pasado. Al mismo tiempo, se implementará un nuevo sistema de navegación y paneles informativos en toda la ciudad, lo que facilitará la movilidad para todos, incluidos turistas y personas mayores.
Las autoridades aseguran que estas medidas no son una acción puntual, sino parte de una estrategia a largo plazo para mantener una alta calidad del entorno urbano. Bajo el programa Pla Endreça (nombre en original), ya se han ejecutado más de 1 100 proyectos de reparación de carreteras, aceras, sistemas de riego e iluminación. Por ejemplo, en 2025 se renovaron 220 000 metros cuadrados de asfalto y 38 000 metros cuadrados de aceras, además de sustituir más de 1 000 elementos urbanos y 1 300 farolas.
Avance en infraestructuras
No solo la superficie de la ciudad experimentará cambios. En 2026 comenzará una revisión a gran escala del sistema de alcantarillado: más de 10 kilómetros de infraestructuras subterráneas serán inspeccionados y renovados. Para comparar, esto equivale casi a la longitud total de la famosa avenida Diagonal (Avinguda Diagonal). Para estas obras se han destinado 18,4 millones de euros, y se prevé su finalización a finales de 2027.
Las autoridades señalan que estas inversiones no son un capricho, sino una necesidad. El desgaste de la infraestructura en algunas zonas ha alcanzado un nivel crítico y el retraso podría provocar averías y fallos en los sistemas urbanos. Como resultado, los residentes disfrutarán no solo de un entorno más confortable, sino también de una reducción en el riesgo de cortes y averías imprevistas.
Magnitud financiera
El presupuesto total del programa Pla Endreça ya ha superado los 435 millones de euros, y sumando los gastos anuales de mantenimiento del entorno urbano, esta cifra alcanza los 550 millones de euros al año. Las autoridades subrayan que tales inversiones garantizan que Barcelona siga siendo una de las ciudades más cómodas y modernas de Europa.
Sin embargo, no todos los ciudadanos perciben las noticias de manera inequívoca. En las redes sociales, se debate sobre la eficacia del uso de los recursos y por qué algunas zonas reciben más atención que otras. El Ayuntamiento promete transparencia e informes periódicos sobre el progreso de las obras, para que cada vecino pueda valorar cómo cambia su barrio.
Nuevos estándares
Como parte de la renovación, no solo se realizarán reparaciones, sino que también se implementarán nuevos estándares de seguridad y confort. Se presta especial atención a la accesibilidad para personas con movilidad reducida, así como a los aspectos ecológicos, como la modernización de los sistemas de riego y áreas verdes. Las autoridades aseguran que, tras finalizar los trabajos, la ciudad será no solo más atractiva, sino también más segura, y la calidad de vida mejorará para todos los colectivos.
Mientras algunos esperan los cambios con entusiasmo, otros temen molestias temporales y un posible aumento de la presión fiscal. Sin embargo, la magnitud y la ambición del programa no dejan lugar a dudas: Barcelona se prepara para una transformación profunda que impactará a todos sus habitantes.












