
En 2024, Barcelona experimentó una afluencia sin precedentes de pasajeros en los autobuses interurbanos. El motivo fue la prolongada crisis en el servicio ferroviario, que obligó a miles de residentes y visitantes a optar por los autobuses. Esto provocó la saturación de las calles centrales y la necesidad urgente de encontrar nuevas soluciones para gestionar el flujo de transporte. Según informa El Pais, las autoridades de Cataluña y Barcelona contemplan construir nuevas estaciones subterráneas de autobuses para reducir la congestión en las calles y mejorar la comodidad de los pasajeros.
Problemas y estrategias
Según datos oficiales, en 2024 el número de viajes en autobuses interurbanos en Cataluña superó los 82 millones, y alrededor de 54 millones dentro del área metropolitana. Este aumento se atribuye a las frecuentes interrupciones en el servicio de Rodalies, que provocaron que muchos pasajeros cambiaran al autobús. Las autoridades municipales y regionales ya han identificado ubicaciones clave para futuras estaciones: plaza Espanya, Diagonal, Gran Via y Sagrera. Se prefiere construirlas bajo tierra para evitar que los autobuses entorpezcan el tráfico en superficie.
El vicepresidente de la aglomeración de Barcelona, Antoni Balmón, ya advirtió en diciembre que la modernización de la red ferroviaria podría llevar décadas. Según él, la única manera de evitar un colapso en el transporte es aumentar el número de autobuses. Tras el accidente en Gelida en enero, la situación se agravó: cientos de autobuses se destinaron al traslado de pasajeros que se quedaron sin tren. De manera urgente, llegaron autobuses desde otras regiones de España a Cataluña y incluso se contrató conductores en Sudamérica ante la falta de personal.
Nuevos nodos de transporte
Las autoridades de Barcelona subrayan que el transporte en autobús ya supera al ferroviario en número de desplazamientos diarios: 380 mil frente a 260 mil. El cambio en los hábitos de los ciudadanos es evidente: muchos eligen el autobús para garantizar llegar a tiempo. Los planes incluyen la creación de nuevos nodos de transporte en Fabra i Puig y la plaza Espanya, con el fin de integrar las rutas de autobús con el metro y los trenes de cercanías.
El Departamento de Territorio de Cataluña analiza los principales corredores de transporte y estudia la ampliación de carriles exclusivos para autobuses y la creación de nuevas rutas en el acceso sur por Gran Via. Se presta especial atención al mantenimiento de la estación Nord y a la pronta apertura de la nueva estación en Sagrera, que se conectará con la futura terminal ferroviaria. También se discute el proyecto de una estación subterránea en la plaza Espanya, que podría convertirse en el mayor intercambiador de la ciudad.
Retos e incertidumbres
Hasta ahora, ninguna de las nuevas estaciones tiene plazos finales de ejecución. Sin embargo, se contempla abrir una estación en la plaza Espanya para conmemorar el centenario de la Exposición Universal de 1929. Este proyecto sustituirá el actual intercambiador de la estación Sants. Además, se estudia la construcción de otra estación subterránea en la Diagonal, posiblemente cerca de la plaza Francesc Macià, con el objetivo de facilitar la conexión con el metro, autobuses y tranvía.
La estación Fabra i Puig mantendrá su función, aunque se debate la posibilidad de profundizarla. Sigue abierta la cuestión sobre la ubicación de una estación adicional en el acceso por Gran Via. Las autoridades destacan que el desarrollo de la infraestructura de autobuses es clave para reducir las paradas caóticas en las calles y mejorar la situación del transporte urbano.
Contexto y tendencias
En los últimos años, Barcelona ha invertido activamente en infraestructura de transporte. Por ejemplo, recientemente se destinaron recursos significativos a la modernización del aeropuerto El Prat, en respuesta al aumento del tráfico de pasajeros y la necesidad de renovar los principales nodos de transporte. Se puede consultar más detalles sobre los grandes trabajos en el aeropuerto en el artículo sobre inversiones récord para la renovación de las pistas de El Prat.
El aumento del interés por el transporte en autobús se observa no solo en Barcelona, sino también en otras grandes ciudades de España. En Madrid y Valencia también se están debatiendo proyectos para nuevas estaciones de autobuses y la ampliación de los carriles exclusivos para el transporte público. Estas medidas ayudan a reducir la presión sobre el ferrocarril y mejorar la movilidad de la población. En los próximos años se prevé un mayor desarrollo de los nodos de transporte y la integración de distintos medios para facilitar el desplazamiento de residentes y visitantes.












