
En Barcelona surge una nueva intriga política: el reconocido actor, escritor y crítico Bob Pop (Roberto Enríquez) anunció oficialmente su candidatura en las primarias de Barcelona en Comú. Su declaración fue un desafío no solo a sus rivales internos, sino a toda la ola ultraderechista que, según él, amenaza el futuro de la ciudad. Pop no oculta sus ambiciones: quiere convertirse en alcalde de Barcelona en las elecciones municipales de 2027 y evitar que los radicales destruyan lo que, a su juicio, se ha construido durante años.
La presentación tuvo lugar en pleno centro de la Barceloneta, donde Bob Pop dejó clara su postura desde el inicio: «La izquierda no puede retroceder ni esperar a que pase la tormenta. Hay que actuar con valentía y ganar ahora». Su discurso incluyó críticas a su rival en las primarias, el exdiputado del Congreso Gerardo Pisarello (Gerardo Pisarello), así como indirectas a las élites del partido y a quienes, en opinión de Pop, han tardado demasiado en decidir el futuro de Barcelona.
Lucha interna en el partido
El ambiente en Barcelona en Comú se caldea. Por primera vez desde la fundación del movimiento en 2015, las primarias prometen ser una verdadera batalla y no una simple formalidad. Hasta ahora, la candidatura la designaba la fundadora y líder Ada Colau (Ada Colau), pero la situación ha cambiado. Crece el descontento entre las bases: muchos consideran que el liderazgo de Colau y su círculo sigue siendo excesivo, y que el tiempo dedicado a especular sobre su regreso hizo perder la oportunidad de buscar nuevos liderazgos.
Bob Pop no dejó pasar la oportunidad de remarcar su vinculación con el movimiento: «No vengo de fuera, apoyé al partido desde el principio». Su equipo cuenta con antiguos miembros del comité ejecutivo, como David Pequeño y Enric Bàrcena, además de la concejala de distrito Mar Trallero. En la sala también estaban presentes otras figuras destacadas, aunque no todos manifestaron abiertamente su respaldo a Pop: algunos prefirieron mantenerse en la sombra por temor a posibles repercusiones en sus carreras.
Nuevas reglas del juego
Estas primarias prometen ser no solo competitivas, sino también más transparentes que nunca. Ambos candidatos —Pop y Pisarello— animan activamente a sus seguidores a inscribirse para votar. En los próximos días, el partido aprobará el calendario: cuándo se cerrará el registro, el plazo para presentar candidaturas y el inicio de las votaciones. Por primera vez en la historia del movimiento, la lucha por el liderazgo será pública y reñida.
Pisarello, quien anunció sus planes hace un mes, ya ha iniciado una intensa campaña participando en actos por toda la ciudad. En los próximos días asistirá a un evento dedicado a la memoria histórica y a un mitin en apoyo a Venezuela. Es curioso que según las normas de las primarias, los líderes deben presentarse en tándem —hombre y mujer—, pero hasta ahora ninguno ha anunciado su compañera de fórmula.
Críticas y promesas
En la presentación de su campaña, Bob Pop no ocultó sus emociones. Reconoció que ser una figura pública es un privilegio, pero acto seguido arremetió contra los partidos de izquierda, que según él se han convertido en un sindicato dentro de una corporación, donde “la dirección nos oprime y nosotros solo pensamos en negociar para que el daño sea menor”. Para Pop, este enfoque es inaceptable: exige firmeza y disposición a la lucha por parte de la izquierda.
Pop prometió que su campaña será diferente a todas las habituales: piensa mejorar su catalán, añadir toques de espectáculo a los mítines, como rifas y bingos, y sobre todo — recorrerá personalmente miles de puertas para conocer las necesidades reales de los barceloneses. Incluso bromeó en la sala: “Si alguien se juega el trabajo por apoyarme, puede taparse la cara, así no lo reconocerán”.
El factor sorpresa
La irrupción de Bob Pop en la política sorprendió a muchos. Hasta el otoño pasado solo insinuaba la posibilidad de postularse, pero ahora sus intenciones son completamente claras. Su estilo es provocador, a veces desafiante, pero quizá eso era justo lo que le faltaba al sector de la izquierda barcelonesa, cansada de la cautela y de las discrepancias internas.
El movimiento afronta ahora una elección difícil. Por primera vez en muchos años la lucha por el liderazgo no tiene un desenlace previsto. ¿Podrá Bob Pop reunir las fuerzas dispersas y evitar que la ultraderecha tome revancha? Es una cuestión que preocupa no solo a sus simpatizantes, sino a todos los que siguen la vida política de Cataluña.











