
La solemne ceremonia de entrega del prestigioso Premio de Periodismo Francisco Cerecedo, celebrada en el hotel Ritz de Madrid, comenzó en un ambiente bastante contenido e incluso algo melancólico. La causa fue la multitud de conflictos armados que sacuden el mundo, según mencionó en su discurso inaugural el presidente del jurado y director de La Voz de Galicia, Xosé Luís Vilela. También expresó su preocupación por la creciente influencia de la tecnología y la inteligencia artificial en la profesión de reportero, lo que marcó un tono serio a todo el evento, al que asistieron el rey Felipe VI y la reina Letizia.
Este año, el galardón honorífico fue concedido a Fran Sevilla, corresponsal de guerra de Radio Nacional de España. Fue descrito como un “periodista de la paz”, una persona que durante décadas ha cubierto los puntos más candentes del planeta, manteniendo siempre el más alto estándar ético y una profunda empatía por las víctimas de la guerra. Su labor se presentó como un ejemplo de periodismo humanista, tan necesario en estos tiempos difíciles.
Sin embargo, el ambiente tenso y formal se alivió inesperadamente gracias al secretario del jurado, el periodista Miguel Ángel Aguilar. Al tomar la palabra para anunciar la decisión oficial, Aguilar se apartó del protocolo y se permitió un comentario irónico. Con humor, señaló que en la sala no había ni pantallas gigantes ni música de fondo y, en tono de broma, añadió que tenía un “asunto pendiente” con la reina. Según él, Su Majestad le había pedido que reconsiderara su postura conservadora respecto a la música clásica. Esta observación provocó una reacción inmediata y muy viva por parte de Letizia, quien, visiblemente sorprendida y sonriendo, agitó enérgicamente las manos para negar el supuesto diálogo, sin pronunciar palabra.
El divertido intercambio contó también con la intervención del rey Felipe. Sonriendo, se apresuró a asegurar a los presentes que su esposa, en realidad, aprecia la música clásica, al igual que otros muchos géneros. El monarca bromeó además diciendo que, en su caso, normalmente le toca escuchar marchas militares. Este pequeño episodio humanizó la ceremonia y mostró una faceta inesperada y cercana de la pareja real. En su discurso de agradecimiento, el galardonado Fran Sevilla devolvió el acto a un tono más serio, ofreciendo unas conmovedoras palabras sobre las tragedias de la guerra y la enorme responsabilidad de los periodistas que trabajan en zonas de conflicto, cuyo deber es transmitir la verdad y ser la voz de quienes no la tienen.











