
España ha registrado el primer caso de peste porcina africana en tres décadas. El virus fue detectado en dos jabalíes cerca del campus de la Universitat Autònoma de Barcelona, en Bellaterra. Este hecho ha encendido las alarmas en el sector: un país que solo en 2024 envió 54 millones de cerdos al matadero ahora debe hacer frente a una amenaza que podría paralizar las exportaciones y causar pérdidas millonarias.
Los servicios veterinarios de Cataluña notificaron de inmediato el hallazgo al Ministerio de Agricultura. Los análisis de laboratorio confirmaron la presencia del virus, ausente en territorio español desde 1994. El brote provocó la imposición instantánea de restricciones a la exportación de carne de cerdo, y países como Japón y México suspendieron completamente la importación de productos españoles.
Exportaciones en riesgo: respuesta de los mercados internacionales
La aparición del virus de la peste porcina africana (PPA) en España provocó una reacción inmediata en los mercados internacionales. Socios comerciales como Japón y México anunciaron la prohibición total de las importaciones de cerdo español. Dentro de la Unión Europea, las restricciones solo afectaron a 39 explotaciones incluidas en un radio de 20 kilómetros alrededor del foco detectado. Sin embargo, Reino Unido optó por suspender temporalmente la importación de carne de cerdo procedente de toda España.
Se prestó especial atención a China, que en 2024 compró casi el 20% de todas las exportaciones españolas de carne de cerdo. Pekín se limitó a prohibir los productos únicamente de la provincia de Barcelona, lo que fue posible gracias a un acuerdo de regionalización firmado recientemente. No obstante, incluso estas medidas suponen pérdidas significativas para el sector, ya que en Cataluña se cría casi una cuarta parte de todos los cerdos españoles.
Causas y vías de propagación: cómo llegó el virus a Cataluña
Las autoridades catalanas y el Ministerio de Agricultura señalan que el foco de la infección se encuentra en una zona densamente poblada y frecuentada. Entre las posibles causas se estudia la llamada ‘vía del bocadillo’: el virus puede sobrevivir mucho tiempo en productos cárnicos, y los restos de comida arrojados a la basura pueden ser consumidos por jabalíes salvajes. Según los expertos, así pudo llegar la infección a la fauna silvestre.
Actualmente, en la zona del brote hay alrededor de treinta jabalíes. Las autoridades han decidido no sacrificar a los animales, sino limitar sus movimientos y controlar la eliminación de los ejemplares muertos. Es importante resaltar que el virus no representa peligro para las personas, pero sí supone una amenaza mortal para la industria porcina: la enfermedad se propaga rápidamente y provoca la muerte masiva de animales.
Medidas de control y esperanzas de contención
El Ministerio de Agricultura de España ha anunciado la implantación de estrictas medidas de bioseguridad. En la zona afectada se prohíbe el traslado de animales y todas las granjas deben reforzar el control sanitario. Las autoridades confían en que una reacción rápida y decidida evitará la propagación del virus a las granjas porcinas industriales.
Los ganaderos catalanes aseguran que sus explotaciones cuentan con sistemas de protección modernos y, por el momento, no se ha registrado ningún caso entre los cerdos domésticos. Sin embargo, la situación sigue siendo tensa: la experiencia de otros países demuestra que incluso un solo caso puede derivar en meses de restricciones a la exportación y en importantes pérdidas económicas.
Experiencia europea y perspectivas para España
La peste porcina africana ya ha provocado crisis en Europa en varias ocasiones. Alemania, anteriormente el principal productor de carne de cerdo en la UE, se enfrentó a un problema similar en 2020, cuando el virus fue detectado en un jabalí. Aquella vez, las autoridades levantaron kilómetros de vallas para frenar la expansión de la enfermedad. Algunos países, como Bélgica y Suecia, lograron erradicar por completo el virus gracias a estrictas medidas de control.
En España está en vigor un protocolo especial: la zona afectada permanece aislada, el movimiento de animales se controla rigurosamente y los ejemplares fallecidos son eliminados bajo supervisión de especialistas. El Ministerio insta a ganaderos y transportistas a extremar la precaución y reforzar las medidas de bioseguridad.
Según los expertos, si se logra contener el brote en un futuro próximo, el país podrá evitar grandes pérdidas. Sin embargo, incluso las restricciones temporales a la exportación ya han asestado un duro golpe a un sector que proporciona empleo e ingresos significativos a muchas regiones.












