
Gran simulacro del sistema de alerta en la costa andaluza
La mañana del 20 de noviembre en Cádiz comenzó de forma inusual: exactamente a las 10:14, miles de residentes y visitantes escucharon una señal de alarma en sus dispositivos móviles. No se trataba de una emergencia real, sino de parte del mayor simulacro de respuesta ante tsunamis realizado en la historia de España. La alerta ES-Alert se activó a lo largo de toda la franja costera, desde Sanlúcar de Barrameda hasta San Roque, permitiendo comprobar el nivel de preparación de la población y los servicios ante una posible situación de emergencia.
Alerta simulada: el escenario y la respuesta de los participantes
El ejercicio se basó en un terremoto hipotético, similar al desastre de Lisboa de 1755. Tras recibir la señal simbólica de alerta, se inició una evacuación organizada en puntos previamente definidos: desde escuelas en el centro histórico de Cádiz, hasta edificios administrativos, empresas portuarias, hoteles y un centro para mayores. Las personas fueron evacuadas tanto horizontalmente hacia zonas seguras, como verticalmente a los pisos superiores —a partir del cuarto— donde, según los expertos, ni siquiera un fuerte tsunami podría alcanzar el nivel del agua.
Operación de rescate: del museo a la playa
En el marco del simulacro participaron no solo residentes y empleados de instituciones, sino también los servicios de emergencia. En el Museo de Cádiz (Museo de Cádiz) se practicó el traslado de valiosas piezas y hallazgos arqueológicos. En la playa Santa María del Mar (Santa María del Mar) se llevó a cabo un ejercicio de rescate de víctimas, mientras que en la zona industrial Zona Franca los especialistas analizaron las consecuencias de un supuesto colapso de edificios. En el muelle de El Puerto de Santa María (El Puerto de Santa María) se realizaron actividades adicionales de evacuación y simulacros de asistencia.
Tiempo de reacción y escala del simulacro
El objetivo principal era comprobar cuán rápido se puede alertar y evacuar a la población antes de la llegada de la primera ola. Según los cálculos, el tiempo máximo permitido era de una hora: según los expertos, es el margen que tienen los habitantes de la costa tras recibir el mensaje de alarma. En el ejercicio participaron unas 20.000 personas, lo que permitió evaluar la eficacia del sistema ES-Alert y la preparación de los servicios ante una amenaza real.












