
Las autoridades de Cataluña han anunciado la preparación de un ambicioso plan para el desarrollo de energías renovables. Para 2027, la región prevé destinar oficialmente el 1,2% de su territorio a la instalación de nuevas plantas eólicas y solares. Esta medida forma parte de una estrategia a largo plazo para avanzar hacia una energía limpia y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Según los primeros cálculos, esto representa 383 kilómetros cuadrados que se repartirán entre los municipios. Se dará prioridad a las zonas con mayor potencial para este tipo de proyectos, como el Empordà, La Noguera y Terra Alta. Cada municipio recibirá una cuota de potencia que deberá ejecutar antes de 2050. En el proceso se considerará la generación ya existente, como los paneles solares instalados en los tejados de edificios públicos.
Cómo funcionará el nuevo plan
El plan establece que cada municipio podrá decidir de forma autónoma qué terrenos destinar a la instalación de estos proyectos. Sin embargo, la potencia total a cumplir estará estrictamente regulada. Las autoridades aseguran que el proceso de aprobación será lo más transparente posible: se abrirá un periodo de tres meses para debatir el proyecto y que todas las partes interesadas puedan presentar sus propuestas u observaciones.
Se presta especial atención a la preservación de las tierras agrícolas y a evitar una concentración excesiva de instalaciones en determinadas zonas. Para ello, en la elaboración del plan se han considerado más de cien factores distintos, desde las características del paisaje hasta las limitaciones medioambientales y las normas urbanísticas. Como resultado, se ha logrado reducir el porcentaje de territorio destinado a proyectos energéticos respecto a los planes iniciales: en un primer momento se contemplaba una opción del 2,5% de la superficie de la región.
Retos y perspectivas para Cataluña
Para alcanzar los objetivos de transición hacia energías renovables a mediados de siglo, la región necesitará instalar 62.000 megavatios de capacidad. Actualmente, ya están en funcionamiento unos 14.000 megavatios en tejados y otras superficies artificiales. Los 48.000 megavatios restantes se prevé obtener con nuevas instalaciones en áreas especialmente habilitadas. De ellas, unas 314 hectáreas estarán ocupadas por plantas solares y otras 69 hectáreas por aerogeneradores.
Los municipios tendrán la posibilidad de ajustar las zonas propuestas, pero deberán cumplir la cuota establecida. Este enfoque permitirá tener en cuenta los intereses de los habitantes y las particularidades de cada localidad. Las autoridades confían en que, gracias al nuevo plan, se acelerará la implantación de energías limpias y se garantizará la independencia energética de la región en el futuro.












