
Los océanos de la Tierra experimentaron una transformación monumental tras la catástrofe más devastadora en la historia del planeta. Hace aproximadamente 252 millones de años, ocurrió una extinción masiva de organismos marinos que prácticamente borró los ecosistemas habituales del planeta. Como resultado de este evento, desapareció la mayor parte de las especies marinas, y los supervivientes lograron expandirse por todo el mundo, ocupando los espacios vacíos.
Científicos de España y Argentina analizaron cómo se recuperó la vida marina después de esta catástrofe. Se centraron en los bivalvos, parientes de los mejillones y moluscos modernos, cuyas fósiles conservan rastros de antiguos cambios. La investigación reveló que, tras la catástrofe, los mares comenzaron a parecerse sorprendentemente entre sí, y muchas especies se encontraban a enormes distancias unas de otras.
Pérdida de diversidad
La extinción masiva provocó una drástica reducción de la diversidad biológica. Los océanos, antes poblados por comunidades únicas, pasaron a ser casi idénticos en su composición. Solo unas pocas especies lograron sobrevivir a la crisis y expandirse por todo el planeta. Esto hizo que los mismos organismos se encontraran en diferentes partes del mundo y que desaparecieran las peculiaridades locales de los ecosistemas marinos.
Los científicos señalan que este tipo de catástrofes no solo destruyen especies, sino que transforman por completo la estructura de la vida. Tras la extinción, la recuperación fue lenta: se necesitaron millones de años para que en los mares volvieran a aparecer comunidades diferenciadas entre sí. Durante ese período, los océanos estaban prácticamente vacíos y sus habitantes eran generalistas y poco diversos.
Nuevos ecosistemas
Poco a poco, a medida que la vida se recuperaba, comenzaron a formarse nuevas regiones biológicas. En la época del Triásico medio surgieron zonas distintas, como el antiguo océano Tetis (el precursor del actual mar Mediterráneo) y el Pacífico. En cada una de estas áreas apareció una fauna única, lo que marcó el comienzo de la formación de los ecosistemas marinos modernos.
Al final del periodo Triásico, estas regiones ya estaban claramente diferenciadas y sus habitantes presentaban notables diferencias entre sí. Fue entonces cuando se sentaron las bases de las comunidades marinas que existen hasta hoy. Los científicos destacan que estos procesos siguen a cada gran catástrofe, pero el evento de hace 252 millones de años fue el más grande y decisivo para la evolución de la vida marina.
Fase de cosmopolitismo
Tras la catástrofe comenzó la llamada fase de cosmopolitismo. Durante este periodo, las especies supervivientes se extendieron por todo el mundo y las diferencias entre los mares prácticamente desaparecieron. Los océanos eran pobres en vida y solo después de millones de años empezó la recuperación de la biodiversidad. Este proceso estuvo acompañado por la aparición de nuevas especies y la formación de ecosistemas únicos en distintas partes del planeta.
Para analizar estos cambios, los científicos utilizaron métodos modernos, incluido el análisis de las redes de interacciones entre organismos. Estos enfoques permiten comprender cómo se produjo la recuperación de la vida y cómo se formaron nuevas comunidades tras la catástrofe. Gracias a estos datos, fue posible reconstruir el panorama de los antiguos océanos y rastrear cómo cambió su estructura a lo largo de millones de años.
Impacto en la evolución
La extinción masiva no solo destruyó los ecosistemas existentes, sino que también impulsó la aparición de nuevas formas de vida. La recuperación fue lenta, pero precisamente en este periodo surgieron muchos de los grupos marinos que conocemos en la actualidad. El estudio revela que catástrofes como estas pueden reconfigurar por completo la biosfera y marcar una nueva dirección para la evolución.
Los científicos señalan que el estudio de las antiguas catástrofes ayuda a entender cómo responden los ecosistemas actuales ante los cambios y qué consecuencias pueden tener las crisis globales para la vida en el planeta. Estos conocimientos resultan especialmente relevantes hoy, cuando la humanidad se enfrenta a nuevos desafíos ecológicos.
, la Universidad de Valencia (Universidad de Valencia) es una de las instituciones académicas más antiguas y grandes de España, fundada en 1499. Participa activamente en proyectos científicos internacionales y colabora con los principales centros de investigación del mundo. En los últimos años, la universidad ha puesto un especial énfasis en investigaciones en biología, geología y ecología, así como en el impulso de importantes iniciativas interdisciplinarias. Entre sus socios se encuentra el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET), considerado la principal organización científica de América Latina.












