
En el corazón de la provincia de Valencia se encuentra Chelva, una pequeña localidad que sorprende por su aspecto y su ambiente. Sus calles estrechas y blancas, puertas azules y un trazado peculiar recuerdan a Chefchaouen, en Marruecos. Este lugar ha conservado rasgos de la época musulmana y se ha convertido en un destino popular para quienes buscan autenticidad y tranquilidad lejos de los grandes centros turísticos.
Chelva es conocida por su diversidad cultural. Durante siglos, aquí convivieron personas de diferentes religiones y orígenes: musulmanes, judíos y cristianos. Su presencia se refleja en la arquitectura y la distribución de los barrios. El barrio de Benacacira destaca por sus fachadas blancas y detalles en azul; el barrio de Azoque (El Azoque) es un laberinto de callejones estrechos, mientras que Ollerías está vinculado a los artesanos de antaño. El barrio de Arrabal, surgido en el siglo XIV, completa el mosaico histórico de la ciudad. Pasear por estas zonas es como recorrer un museo al aire libre.
Entre los monumentos arquitectónicos destacan la Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de los Ángeles, construida en estilo barroco en el siglo XVIII, y el antiguo palacio del vizconde, que actualmente cumple funciones administrativas. La Ermita de la Santa Cruz, que en sus orígenes fue una mezquita, remite a las raíces musulmanas de la localidad. En el centro histórico se conservan muros y portales medievales que aún delimitan los confines de la antigua ciudad.
El color azul en las fachadas no es casual. Los habitantes locales tradicionalmente pintaban sus casas de este tono para protegerse del calor y ahuyentar a los insectos. Con el tiempo, este rasgo se convirtió en la seña de identidad de Chelva, y la ciudad recibió el sobrenombre de «la ciudad azul de Valencia». Sus calles coloridas y patios de piedra atraen constantemente la atención de fotógrafos y viajeros, evocando asociaciones con las ciudades del Magreb.
La naturaleza que rodea Chelva es igualmente impresionante. En las cercanías se encuentra el antiguo acueducto romano Peña Cortada (Acueducto de Peña Cortada), que atraviesa rocas y túneles, formando una de las rutas de senderismo más pintorescas de la región. También es popular la Ruta del Agua (Ruta del Agua), que conduce a playas fluviales y pequeñas cascadas, ideales para refrescarse en los días calurosos.
En 2020, el territorio de Alto Turia, que incluye Chelva, obtuvo el estatus de Reserva de la Biosfera de la UNESCO. Este reconocimiento resalta la combinación única de riqueza cultural y natural de la ciudad y sus alrededores, haciendo de Chelva un destino atractivo tanto para los amantes de la historia como de la naturaleza.












