
China ha decidido adelantar el lanzamiento de la nave espacial Shenzhou-22 hacia el complejo orbital Tiangong. Inicialmente, esta nave iba a despegar en la primavera de 2026 con una nueva tripulación, pero las circunstancias obligaron a modificar el calendario.
La causa fue una situación de emergencia con la nave Shenzhou-20. A principios de noviembre, la tripulación planeaba regresar a la Tierra, pero se detectó un daño en la ventana debido a un choque con basura espacial. Por la amenaza de despresurización, el regreso tuvo que posponerse y, finalmente, se canceló el uso de esta nave para el descenso.
Como resultado, los astronautas fueron evacuados en la recién llegada Shenzhou-21, que originalmente estaba destinada a la nueva tripulación. Ahora, en la estación solo queda una nave tripulada, lo que aumenta el riesgo en caso de cualquier emergencia a bordo.
En estas circunstancias, la agencia espacial china decidió acelerar la preparación de la Shenzhou-22 y enviarla a la estación sin tripulación. El lanzamiento del cohete portador Changzheng-2F desde el cosmódromo de Jiuquan está previsto para finales de noviembre. La misión principal es entregar suministros adicionales de alimentos, materiales y equipos a la órbita, así como proporcionar a la tripulación un transporte de reserva para una evacuación de emergencia.
Anteriormente, China había anunciado su disposición a mantener la próxima nave tripulada y el cohete en alta preparación para, si fuera necesario, lanzar en un plazo de 8 a 9 días. Sin embargo, en la práctica, la preparación tomó casi tres semanas. El retraso se debió a las condiciones meteorológicas, la ocupación de las plataformas de lanzamiento y el estado técnico de los equipos.
La dañada ‘Shenzhou-20’ sigue acoplada a la estación, pero los especialistas la consideran insegura para el regreso a la Tierra. Una grieta en el vidrio protector térmico de la escotilla podría provocar su destrucción al entrar en la atmósfera. Más adelante, se planea utilizar la nave para experimentos científicos y posteriormente desorbitarla.
El envío urgente de la nave no tripulada fue una medida forzada para garantizar la seguridad de la tripulación y el funcionamiento ininterrumpido del complejo orbital. China sigue demostrando su capacidad para reaccionar rápidamente ante situaciones de emergencia en el espacio, pese a las dificultades y circunstancias imprevistas.












