
En el delta del río Ebro, uno de los principales centros de cultivo de moluscos en España, se ha iniciado una nueva etapa en el desarrollo de la acuicultura. Durante años, los productores locales de ostras y mejillones se vieron obligados a comprar semillas de ostra japonesa (Crassostrea gigas) en el extranjero, principalmente en Francia. Esta dependencia no solo aumentaba los costes, sino que también suponía riesgos adicionales para la salud de los organismos marinos.
La situación cambió gracias a la iniciativa del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), que con el apoyo del gobierno de Cataluña puso en marcha un proyecto para cultivar semillas de ostra directamente en la región. En julio del año pasado, en instalaciones experimentales de Sant Carles de la Ràpita (Tarragona), se sembraron por primera vez 145.000 semillas obtenidas íntegramente en Cataluña.
La producción local permite controlar la calidad y el estado sanitario de los moluscos en todas las etapas. Para obtener semillas, se seleccionan ejemplares adultos mejor adaptados a las condiciones del delta del Ebro. En los laboratorios del IRTA se estimula su reproducción, y luego las larvas crecen durante varias semanas en un entorno protegido. Cuando alcanzan el tamaño adecuado, se trasladan a estructuras especiales de nailon, conocidas como «farolillos», y posteriormente a cuerdas suspendidas, donde las ostras continúan desarrollándose hasta alcanzar tamaño comercial.
Este enfoque no solo proporciona a la región independencia de proveedores externos, sino que también ayuda a adaptarse al cambio climático. En los últimos años, los mejillones, tradicionalmente dominantes en el delta del Ebro, sufren cada vez más por el calor: cuando la temperatura del agua supera los 27 grados, su crecimiento se ralentiza y la cosecha debe recogerse antes de lo habitual, lo que reduce la producción. En cambio, la ostra de arrecife soporta mejor las altas temperaturas y sigue creciendo incluso en verano, cuando los mejillones están sometidos a estrés. Esto abre nuevas oportunidades para diversificar el negocio y desarrollar el sector de manera sostenible.
Paralelamente a Cataluña, el interés por la ostra de arrecife también está creciendo en otras regiones de España. En Galicia, por ejemplo, este cultivo de moluscos se está expandiendo activamente de forma natural. En las rías del norte (Rías Altas), las poblaciones de ostras ya se han establecido, mientras que en las del sur (Rías Baixas) apenas comienzan a formarse. Científicos del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC, Vigo) estudian la dinámica de este proceso para entender cómo la ostra coloniza nuevos territorios y cómo esto afecta al ecosistema.
Para el monitoreo se emplean tecnologías modernas: drones e inteligencia artificial permiten cartografiar con precisión el fondo marino y seguir el crecimiento de las poblaciones en tiempo real. Esto es importante, ya que las larvas de ostra pueden permanecer en la columna de agua hasta un mes antes de asentarse en el fondo. La expansión de la ostra de arrecife puede afectar a especies locales y a la biodiversidad, pero con una gestión adecuada es capaz de crear nuevos hábitats y mejorar la calidad del agua mediante la filtración.
En Galicia, la ostra de arrecife no se considera una especie invasora, por lo que su cultivo y recolección están permitidos. Sin embargo, los científicos subrayan la necesidad de vigilar cuidadosamente el equilibrio para evitar el desplazamiento de especies autóctonas.
Los proyectos en el delta del Ebro y en Galicia reflejan una tendencia general en la acuicultura española: el sector busca caminos hacia la sostenibilidad, la reducción de la dependencia de importaciones y la adaptación al cambio climático. Las semillas locales de ostra ya han mostrado buenos resultados en productividad y resistencia, y los especialistas esperan que esta experiencia sirva de ejemplo para otras regiones del país.
De este modo, España apuesta por sus propios recursos y desarrollos científicos para mantener el liderazgo en la producción de productos del mar y garantizar la seguridad alimentaria ante los retos globales.












