
España ha logrado un avance significativo en la conservación de especies en peligro: especialistas en Madrid consiguieron obtener embriones de lince ibérico (Lynx pardinus) en condiciones de laboratorio, utilizando óvulos extraídos de hembras que murieron en accidentes. Para la fertilización, se emplearon espermatozoides congelados almacenados en un biobanco. Este enfoque abre nuevas posibilidades para preservar la diversidad genética de animales que no llegaron a participar en programas de cría.
El lince ibérico es un depredador único que habita exclusivamente en la península ibérica. En los últimos veinte años, su población creció de un crítico número de 100 ejemplares a más de 2.000, aunque el problema de la baja variabilidad genética sigue vigente. Los científicos advierten que un acervo genético limitado podría aumentar las enfermedades hereditarias y reducir la supervivencia de las crías.
Tecnología y temporada
Durante el experimento, los investigadores observaron que la eficacia para obtener óvulos viables depende de la estación del año. Los mejores resultados se obtuvieron en otoño e invierno, cuando los linces atraviesan su temporada natural de apareamiento. Los embriones generados fueron sometidos a un proceso de vitrificación —una congelación rápida que permite su conservación para futuras investigaciones y posibles trasplantes a madres sustitutas.
Actualmente, los especialistas trabajan en perfeccionar los métodos de transferencia de embriones y en aumentar el porcentaje de embarazos exitosos en hembras receptoras. Si estas tecnologías logran implementarse en la práctica, permitirán incluir en los programas de cría incluso a aquellos animales que han muerto o no han podido reproducirse de forma natural debido a características de comportamiento.
Seguridad genética
La cuestión de la conservación de la diversidad genética es especialmente crucial para el lince ibérico. A pesar de los avances en el aumento de la población, el riesgo de endogamia sigue siendo elevado. El uso de material reproductivo de ejemplares fallecidos ofrece la posibilidad de ampliar el acervo genético y reducir la amenaza de la degeneración.
Los embriones vitrificados se almacenan ahora en el biobanco de Madrid, donde ya se ha reunido una colección de materiales genéticos de diferentes ejemplares de la especie. En el futuro, estos desarrollos podrían servir de base para crear nuevas generaciones de linces con un sistema inmunitario más resistente y una mejor adaptación a la vida en libertad.
Perspectivas de la investigación
Los investigadores no se detienen en los logros alcanzados y continúan buscando maneras de mejorar la eficiencia en la extracción y fecundación de ovocitos. Se trabaja en optimizar las condiciones de conservación y transporte del biomaterial, así como en la selección de las madres subrogadas más adecuadas entre otros felinos.
Esta experiencia puede aplicarse también a otras especies en peligro que enfrentan problemas similares. El proyecto español ya ha captado la atención de la comunidad internacional, y se espera que programas similares se extiendan a otras regiones de Europa en los próximos años.












