
El lunes cerró en Madrid el refugio temporal para personas sin hogar que había sido habilitado en el centro Pinar de San José, en el distrito de La Latina. Desde julio, decenas de personas que anteriormente fueron desalojadas de las terminales del aeropuerto de Barajas se alojaban allí. Las autoridades municipales informaron que todos los antiguos residentes ya han sido reubicados en otros centros municipales y que nadie ha quedado sin techo. Sin embargo, los datos exactos sobre las reubicaciones se publicarán más adelante.
El cierre del centro ha reavivado el conflicto entre el Ayuntamiento y la empresa Aena, gestora del aeropuerto. Representantes de Aena manifestaron su descontento porque el refugio cerró justamente cuando las temperaturas empiezan a bajar en la capital. También recordaron que el Ayuntamiento no cumplió parte de los acuerdos alcanzados en primavera y no realizó el censo prometido de personas sin hogar en el aeropuerto.
El refugio temporal fue inaugurado el 14 de julio, tenía capacidad para 150 personas y supuso para el presupuesto municipal casi un millón de euros. Solo podían alojarse quienes estuvieran empadronados en Madrid o bajo la supervisión de los servicios sociales. Se ofrecía alimentación, duchas, lavandería, guardarropa e incluso tarjetas de transporte. Sin embargo, en agosto residían allí no más de 57 personas, una pequeña parte del total de personas sin hogar que pasaban la noche en el aeropuerto. El resto se vio obligado a buscar refugio en las calles, parques y portales de la ciudad.
El ayuntamiento explicó que el cierre se debe a la necesidad de preparar el edificio para la campaña anual de ayuda a personas necesitadas, que comienza a finales de noviembre. Según los responsables municipales, la decisión de crear el albergue se tomó de forma unilateral, ya que consideran que Aena no cumplió con sus compromisos de colaboración. Por su parte, la empresa sostiene que las autoridades locales no estuvieron a la altura y clausuraron el centro en un momento inoportuno.
La situación de las personas sin hogar en Barajas ha provocado un largo enfrentamiento entre el municipio y la administración aeroportuaria. En primavera, ambas partes firmaron un acuerdo de colaboración, pero ya en julio Aena exigió el desalojo de todos los sintecho de las terminales, lo que generó una fuerte reacción por parte del ayuntamiento. En plena crisis, hasta 500 personas pasaban la noche en el aeropuerto, pero la mayoría no consiguió plaza en el albergue municipal.
El sindicato de trabajadores del aeropuerto ASAE exige ahora restablecer la presencia permanente de la policía municipal en Barajas y reabrir el puesto en la terminal T4. Según ellos, el aeropuerto es la carta de presentación del país y la situación de las personas sin hogar no debe dañar la imagen de España. El futuro de aquellos que han perdido su refugio provisional sigue sin resolverse.












