
En 2025, Valencia se convirtió en el centro de atención por una inesperada caída en el sector turístico. La causa fue el impacto de la dana, un fenómeno meteorológico extremo que no solo alteró el ritmo habitual de la ciudad, sino que también influyó en las decisiones de miles de viajeros. Para los españoles, esto fue una señal de alarma: incluso los destinos más consolidados pueden enfrentar un cambio brusco en la demanda si la naturaleza irrumpe en los planes.
Las autoridades municipales se vieron obligadas a reaccionar con urgencia ante las consecuencias del temporal. Ya en los primeros meses tras la dana, varias embajadas recomendaron a sus ciudadanos no viajar a Valencia. Esto provocó un descenso notable del número de visitantes extranjeros, a pesar de una amplia campaña publicitaria y un récord de inversiones en la promoción de la ciudad. El balance del año: 5 961 460 pernoctaciones, un 1,5% menos que en 2024, año que sigue considerándose el mejor para el turismo en la capital regional a pesar del desastre acaecido el 29 de octubre.
Turismo nacional e internacional
El descenso en el número de pernoctaciones afectó principalmente a los turistas internacionales. Su proporción disminuyó un 3,8% respecto al año anterior, aunque con relación a 2023 se registró un aumento del 13,5%. Al mismo tiempo, el turismo nacional se mantuvo sólido: casi dos millones de pernoctaciones, un 3,7% más que el año previo. Esto compensó en parte las pérdidas por la caída del flujo internacional.
En la estructura de la demanda, el 65% de las pernoctaciones correspondió a extranjeros y el 35% a españoles. Entre los visitantes internacionales, destacaron Italia, Países Bajos, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y Francia. Resulta especialmente relevante que, por primera vez, los turistas estadounidenses superaron a los franceses en número de noches reservadas. La estancia media fue de 2,48 noches, una cifra elevada para destinos urbanos.
Evolución del mercado hotelero
En 2025, los hoteles de Valencia registraron una ocupación del 77%, por debajo de los niveles del año anterior. El precio medio por habitación alcanzó los 117,23 euros, mientras que el Revpar (ingreso por habitación disponible) fue de 90,16 euros, una cifra en línea con años anteriores. No obstante, el empleo en el sector creció: más de 3.200 personas encontraron trabajo en la industria hotelera, lo que supone un 5,4% más que en 2024.
La mayoría de las pernoctaciones correspondió a hoteles—casi 5 millones—, mientras que los apartamentos registraron una ocupación media del 47,1%, inferior a la de años anteriores. A pesar de ello, la demanda de alojamiento en la ciudad se mantuvo estable y la estructura del mercado sigue evolucionando bajo la influencia de nuevas tendencias y preferencias de los turistas.
Récords del aeropuerto y sector de cruceros
El aeropuerto de Valencia cerró 2025 con un máximo histórico: 5,9 millones de pasajeros, un 9,7% más que en 2024 y casi un 19% por encima de las cifras de 2023. Esto refleja el creciente atractivo de la ciudad para los viajeros, a pesar de dificultades puntuales. Las autoridades destacan que la demanda es cada vez menos estacional y que la ciudad avanza con firmeza hacia un turismo durante todo el año.
El sector de cruceros también mostró crecimiento: el número de pasajeros aumentó un 3,2 % y se acercó a los 800 000. Sin embargo, en los próximos años se prevé una caída debido a las grandes obras en el puerto. Por primera vez, las autoridades municipales y la dirección portuaria están elaborando conjuntamente una estrategia para gestionar este periodo de transición y minimizar el impacto en la economía.
Innovación y análisis
Ante la inestabilidad del mercado turístico, València apuesta por soluciones digitales. El nuevo sistema Focus, presentado por la directora de la fundación Visit València, permite tomar decisiones basadas en análisis de datos en lugar de la intuición. La plataforma integra 12 fuentes certificadas, incluidas agencias estadísticas nacionales e internacionales, así como los resultados de más de 175 000 encuestas a visitantes de la ciudad. La inversión en el proyecto ascendió a 400 000 euros, lo que subraya la seriedad con la que se gestiona el turismo.
Paralelamente, en otras regiones de España también se registran consecuencias derivadas de fenómenos meteorológicos extremos. Por ejemplo, en Andalucía, una reciente tormenta ha provocado pérdidas de miles de millones para agricultores y el sector turístico, tema que se detalla en el reportaje sobre pérdidas catastróficas tras la devastadora tormenta. Estos acontecimientos obligan a las autoridades de todo el país a replantear sus estrategias para el desarrollo del turismo y la gestión de emergencias.
En los últimos años, España se enfrenta cada vez más a desafíos relacionados con el cambio climático y fenómenos meteorológicos extremos. Los desastres naturales de este tipo afectan no solo a la infraestructura, sino también a la atractivo turístico de las regiones. En 2023 y 2024, problemas similares impactaron la Costa del Sol y las Islas Baleares, donde tras inundaciones y temporales se registró una disminución temporal de visitantes. Como respuesta, las autoridades locales están incrementando las inversiones en sistemas de alerta temprana, desarrollando nuevas estrategias de promoción e implementando herramientas digitales para monitorizar la demanda. Estas medidas se están convirtiendo en una norma para todos los principales destinos turísticos del país.












