
En pleno corazón de la ciudad de A Coruña, bajo el edificio del hospital infantil Teresa Herrera, se esconde un lugar donde cada día se decide el destino de muchas personas. Aquí, en las entrañas del complejo médico, funciona uno de los bancos de tejidos humanos más antiguos de España. Su equipo está disponible las 24 horas para recibir nuevo material o enviarlo a cualquier rincón de Galicia y más allá. En casi treinta años de trabajo, aquí se han conservado y distribuido miles de huesos, córneas, arterias y otros tejidos, que han representado una oportunidad de vida plena para pacientes de todas las edades.
La historia de esta institución comenzó en los años 90, cuando los trasplantes de tejidos apenas despegaban. Fue entonces cuando los médicos se atrevieron por primera vez a reemplazar un hueso afectado por un tumor en una joven con un fragmento donado. La operación fue un éxito y la paciente, a pesar del grave diagnóstico, conservó la pierna y pudo retomar una vida activa. Desde entonces, aquí han sido testigos de verdaderos milagros, cuando materiales donados han evitado amputaciones, devuelto la visión o restablecido la movilidad.
Tecnología y personas
El banco cuenta con un pequeño equipo: dos médicos, un biólogo y cuatro técnicos especialistas. Su labor no se detiene ni un minuto, ya que la llegada de tejidos puede ocurrir en cualquier momento. Cada material donado se etiqueta cuidadosamente y va acompañado de un historial detallado, que se registra tanto en papel como en formato digital. Toda la información es estrictamente confidencial, y detrás de cada paquete con hueso o córnea está la historia de una persona concreta.
El proceso comienza inmediatamente después de la muerte del donante: el personal médico dispone de solo 24 horas para recoger y preparar los tejidos. A diferencia de los trasplantes de órganos, aquí no se requieren traslados aéreos urgentes; habitualmente, el material es transportado por un conductor especialmente entrenado desde La Coruña. En cada hospital de la región hay especialistas que identifican posibles donantes y ayudan a las familias a tomar la difícil decisión de donar tejidos.
Condiciones de almacenamiento
Dentro del banco se mantiene un microclima especial. La temperatura en los congeladores alcanza los -80 grados, y en los depósitos especiales con nitrógeno líquido, hasta -196. Aquí se almacenan no solo huesos y córneas, sino también embriones sobrantes de tratamientos de FIV, así como espermatozoides congelados de pacientes sometidos a quimioterapia. A veces, los familiares solicitan este material incluso años después del fallecimiento del donante, si dejó la instrucción notarial correspondiente.
En una sala estéril independiente, los especialistas procesan y preparan los tejidos para su conservación. Todo responde a estrictas normas sanitarias: la presión, la humedad y la temperatura se controlan constantemente. Incluso una breve estancia en esta sala puede causar un leve mareo a los empleados debido a la diferencia de presión.
Oportunidades para los pacientes
A lo largo de los años, el banco ha ayudado a más de 15.000 pacientes. Aunque el trasplante de tejidos no es tan conocido por el público como la donación de órganos o de sangre, su importancia es incalculable. Los materiales donados permiten recuperar la visión, reemplazar articulaciones desgastadas, tratar las secuelas de lesiones graves e incluso devolver la movilidad tras intervenciones oncológicas.
La edad del donante no siempre es determinante: a veces, las córneas de personas de 80 años están en excelente estado, y entre los receptores hay quienes superan los 85 años. Los médicos coinciden en que, si existe la posibilidad de mejorar la calidad de vida, debe aprovecharse, independientemente de la edad del paciente.
Estadísticas y nuevos métodos
Desde 1997, la actividad del banco se ha triplicado. Sólo el año pasado se procesaron aquí casi tres mil unidades de biomaterial, desde córneas y vasos sanguíneos hasta células madre y membranas amnióticas, estas últimas empleadas en la regeneración de tejidos oculares. En el laboratorio también se elabora un “cemento óseo” especial a partir de huesos triturados, que ayuda tanto a pacientes con articulaciones dañadas como a quienes han pasado por operaciones complejas.
La demanda de tejidos donados crece constantemente. El año pasado, solo en un complejo hospitalario de La Coruña se registraron 138 donantes, lo que permitió realizar más de 500 procedimientos de trasplante de tejidos. Gracias a estos esfuerzos, cada año se trasplantan unas 200 córneas en la región y el número de intervenciones exitosas sigue en aumento.












