
En Extremadura, la situación política vuelve a estar al borde de un cambio. Tras la disolución anticipada del parlamento, impulsada por la actual presidenta regional María Guardiola, los ciudadanos se preparan para nuevas elecciones. La causa fueron los presupuestos no aprobados, lo que ha obligado a renovar el órgano legislativo. En la región hay 65 escaños en juego, y la competencia por ellos promete ser intensa.
Los resultados de las elecciones anteriores mostraron que ninguna de las formaciones consiguió una ventaja clara. Los socialistas (PSOE) y el Partido Popular obtuvieron 28 escaños cada uno, situándose como principales rivales en el parlamento. VOX logró 5 asientos, mientras que la coalición Unidas Podemos consiguió 4. Este equilibrio de fuerzas impidió que alguno de los líderes formase gobierno por sí solo.
Mecánica de reparto
Para gobernar la región sin depender de otros, es imprescindible contar con el apoyo de al menos 33 diputados. Esta es la mayoría absoluta en la Asamblea de Extremadura. El parlamento se conforma por dos circunscripciones electorales: Badajoz y Cáceres. En la primera se eligen 36 parlamentarios y en la segunda 29, una proporción que refleja la población de cada provincia y define el equilibrio final de poder.
Cada voto aquí es decisivo. Incluso un escaño extra puede modificar la correlación de fuerzas y permitir que un partido incline la balanza a su favor. En un contexto sin mayorías claras, las negociaciones y las coaliciones se convierten en herramientas fundamentales para formar gobierno.
Umbral de acceso
No todas las fuerzas políticas pueden aspirar a tener representación en el parlamento. Para obtener al menos un escaño, un partido debe superar la barrera del cinco por ciento del total de votos válidos. En este recuento se incluyen tanto las papeletas emitidas por listas como incluso los votos «en blanco» (en España — votos en blanco). Solo después de esto comienza el reparto de escaños según el sistema D’Hondt, que garantiza la representación proporcional en función de los resultados en cada circunscripción.
En 2023 los socialistas recibieron 242.366 votos y los populares — 236.090. A pesar de la diferencia de varios miles, ambos bloques obtuvieron el mismo número de escaños. Esto subraya una vez más la importancia de cada voto y lo difícil que es obtener ventaja en un entorno de alta competencia.
Coaliciones y acuerdos
Cuando ningún partido logra gobernar en solitario, las negociaciones pasan a primer plano. Así sucedió tras las elecciones anteriores: María Guardiola pudo convertirse en presidenta de la región solo gracias al apoyo de VOX. Sin esa alianza, ninguna de las partes habría conseguido formar una mayoría estable.
En estas circunstancias, incluso los partidos pequeños adquieren protagonismo. Sus votos se vuelven decisivos a la hora de formar coaliciones y repartir cargos clave. Esto añade suspense y hace que el proceso de formación de gobierno sea impredecible.
El papel de las provincias
Badajoz y Cáceres no son solo nombres en el mapa, sino auténticos escenarios de la política. En Badajoz se disputan 36 escaños y en Cáceres, 29. La distribución final depende de la participación ciudadana y de la dinámica particular de la política local. A menudo, son precisamente los resultados provinciales los que resultan decisivos para toda la región.
En los últimos años se ha hecho evidente el enfrentamiento entre la ciudad y el entorno rural. Esto también se refleja en el parlamento: los intereses de cada territorio se representan de manera diferente, lo que influye en la toma de decisiones y la formación de coaliciones.
Perspectivas de nuevas elecciones
Las elecciones anticipadas, convocadas para el 21 de diciembre, podrían transformar el panorama político de Extremadura. Sin embargo, si ningún partido logra de nuevo la mayoría absoluta, la región tendrá que volver a buscar acuerdos. En un contexto donde cada escaño cuenta, incluso pequeños cambios en la votación pueden propiciar nuevas alianzas y resultados inesperados.
Por ahora, los principales actores —PSOE, Partido Popular, VOX y Unidas Podemos— se preparan para una nueva batalla por el poder. La incógnita sobre quién conseguirá sumar los 33 votos necesarios sigue abierta y preocupa tanto a la clase política como a toda la población de la región.












